Nuestra generación, la generación de madridistas que creció con la Quinta del Buitre, todos aquellos niños a los que se les negó Europa subidos a caballo de Hugo, Míchel y Butragueño, suele fechar en el 5-0 de Milán en 1989 el final de todo, también el principio del final de la Quinta, y desde luego el final de la infancia, que significaba el final de las ilusiones en la Copa de Europa. Influyen muchas cosas, empezando por Sacchi y terminando por Gullit, Rijkaard y Van Basten. Que esa noche se abrió un complejo de divertidas proporciones lo demuestra el hecho de que Sacchi acabase siendo director deportivo del Madrid años después (sin pena ni gloria), y que el primer goleador de esa noche, Carlo Ancelotti, sea hoy el entrenador con más títulos de la historia del Madrid. Seguir leyendo