Diez ciudades flotantes nucleares: así son los portaaviones que creían hacer invencible a EE UU

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Más de 100.000 toneladas de acero desplazan las aguas del océano cada vez que uno de los diez superportaaviones de clase Nimitz se hace a la mar. Son las mayores naves de guerra jamás construidas por Estados Unidos —hasta la llegada de la clase Gerald R. Ford— y, medio siglo después de la botadura del primero, siguen formando la columna vertebral de la proyección de fuerza estadounidense en el mundo.Bautizados en honor al almirante Chester W. Nimitz, héroe del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial, estos buques representan una apuesta estratégica que comenzó en la década de 1960. El primero, el USS Nimitz (CVN-68), entró en servicio en 1975. El último, el USS George H. W. Bush (CVN-77), lo hizo en 2009. Diez unidades operativas que constituyen el grueso de la capacidad de proyección aérea naval de Washington.¿Qué hace que estos barcos sean tan especiales? La respuesta está en la combinación de propulsión nuclear, una cubierta de vuelo capaz de operar hasta 90 aeronaves y una autonomía operativa que se mide en décadas, no en semanas. Cada uno de estos colosos funciona como una base aérea completa que puede desplazarse a cualquier punto del planeta sin depender de puertos de reabastecimiento de combustible.Dos reactores, 20 años sin repostarEl George W. BushEl corazón de cada Nimitz late gracias a dos reactores nucleares A4W de agua a presión, fabricados por Westinghouse. Estos reactores generan vapor que mueve cuatro turbinas conectadas a sus respectivos ejes de hélice, lo que permite al buque alcanzar velocidades superiores a 30 nudos —unos 55 km/h— con un desplazamiento a plena carga de entre 101.000 y 106.000 toneladas. La potencia combinada supera los 190 megavatios, equivalente a la de una central eléctrica de tamaño medio.La propulsión nuclear otorga una ventaja que ningún motor convencional puede igualar. Un portaaviones de clase Nimitz puede operar durante más de 20 años sin necesidad de repostar su combustible nuclear. El espacio que en un buque de guerra convencional ocuparían los tanques de gasóleo se destina aquí a almacenar queroseno de aviación y munición, lo que multiplica la capacidad operativa del grupo aéreo embarcado.Con 333 metros de eslora y una manga máxima de cubierta de vuelo cercana a los 78 metros, las dimensiones de estos buques equivalen a las de un rascacielos tumbado sobre el agua. Dentro del casco hay más de 4.000 compartimentos que incluyen comedores, hospitales, gimnasios, talleres mecánicos y hasta un servicio postal con código propio.Un aeropuerto militar sobre el océanoEl Gerald FordLa cubierta de vuelo opera bajo el sistema CATOBAR: catapultas de vapor para el despegue y cables de frenado para la recuperación de aeronaves. Las cuatro catapultas de vapor pueden lanzar un avión cada 20 segundos en operaciones de alta intensidad, lo que permite poner en el aire un grupo aéreo completo en cuestión de minutos.El ala aérea típica embarcada incluye entre 60 y 90 aeronaves: cazas F/A-18 Super Hornet, aviones de guerra electrónica EA-18G Growler, aeronaves de alerta temprana E-2 Hawkeye y helicópteros MH-60 Seahawk, entre otros. Esa combinación permite llevar a cabo misiones de superioridad aérea, ataque a tierra, guerra antisubmarina y operaciones de rescate sin salir de la cubierta de un solo buque.La tripulación necesaria para mantener esta maquinaria en marcha ronda las 3.200 personas solo para el buque, a las que se suman unas 2.480 del ala aérea. Más de 5.600 personas viven y trabajan a bordo durante despliegues que se prolongan entre siete y nueve meses en zonas de operaciones.Medio siglo de servicio y un legado vigenteOtros países tienen portaaviones algo más austeros, como el Charles De Gaulle francésDesde su entrada en servicio en 1975, los Nimitz han participado en todos los conflictos en los que se ha visto involucrado Estados Unidos. Según la Armada estadounidense, estos buques han tomado parte en operaciones en el golfo Pérsico, el mar Mediterráneo, el océano Índico y el Pacífico occidental, respaldando acciones militares en Iraq y Afganistán además de las tensiones actuales con Irán. Un solo buque de combate de esta clase puede proyectar más poder aéreo que las fuerzas armadas completas de la mayoría de países del mundo.El coste de construcción de cada unidad ha ido en aumento con los años. El USS Nimitz se construyó por unos 4.000 millones de dólares ajustados a valor actual, mientras que el CVN-77 superó los 6.200 millones. A ello se suma un coste operativo diario que, según estimaciones del Congressional Budget Office, supera los siete millones de dólares cuando el buque y su grupo de escolta están desplegados.La US Navy ya trabaja en su relevo generacional: la clase Gerald R. Ford, que sustituye las catapultas de vapor por lanzaderas electromagnéticas e incorpora reactores de nueva generación. Pero los Nimitz no desaparecerán pronto. El último de ellos seguirá navegando hasta la década de 2050, cuando complete su vida útil prevista de medio siglo. Hasta entonces, estas fortalezas flotantes continuarán siendo la carta de presentación militar de Washington en cualquier punto caliente del globo..image img { width: 100% !important; height: auto !important; }