Estados Unidos ya prueba vehículos capaces de volar a más de Mach 20 y superar los 24.000 km/h en la atmósfera. Este salto hipersónico no es un experimento aislado y redefine la nueva carrera armamentística

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El programa liderado por el Pentágono y Rocket Lab apunta a algo más profundo que un récord de velocidad. Se trata de dominar un terreno donde el tiempo de reacción se reduce al mínimo y donde la superioridad tecnológica puede decidir conflictos antes incluso de que comiencen.