Aunque en un primer momento Estados Unidos e Irán no hayan alcanzado un acuerdo, el simple hecho de que se hayan sentado a la mesa es una buena noticia y revela que, más allá del lenguaje, ambas partes están interesadas en pactar. La escalada no interesa a nadie: ni a Trump, cada vez más cuestionado -sobre todo por los suyos-, ni a Irán, que desde el principio ha demostrado que, entre la plata o el plomo, se decanta por la primera. Sin ánimo de sonar categórico, porque las incertidumbres son muchas, los acontecimientos recientes -y no solo los de este fin de semana- desafían algunas narrativas dominantes. Hasta ahora, el tráfico marítimo había mostrado una tendencia de aumento gradual. Este... Ver Más