Intrahistoria de un alto el fuego: cómo logró Pakistán su "victoria diplomática" como mediador entre Irán y EEUU

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Los analistas dicen que los esfuerzos de los representantes pakistaníes llevaron a un avance que ha ayudado a evitar la catástrofe, al menos de momentoEl frágil alto el fuego entre EEUU e Irán se tambalea entre nuevas amenazas de Trump y acusaciones de Teherán Los líderes de Pakistán casi habían perdido la esperanza. Tras más de dos semanas de frenéticas negociaciones, llamadas telefónicas y cumbres diplomáticas para tratar de poner fin a la guerra de EEUU e Israel contra Irán, daba la impresión de que el conflicto iba camino, pese a todo, de un agravamiento, la peor pesadilla de Islamabad. En una reunión del gabinete de Gobierno que se celebró el martes a las 17.00 horas, el primer ministro, Shehbaz Sharif, se mostraba pesimista. “Debemos prepararnos para el impacto de la guerra”, dijo a sus ministros. “La situación se ha vuelto verdaderamente desalentadora. La posibilidad de la paz se ha reducido considerablemente”, añadió. Las esperanzas de lograr un alto el fuego parecían desvanecerse horas antes. Los ataques de Israel habían destrozado una planta de gas iraní, y la respuesta de Irán había golpeado un complejo petroquímico saudí, lo que hizo temer por que este país del golfo Pérsico se decantase por unirse a la guerra. La jerarquía militar pakistaní, furiosa por lo que veían como una “escalada peligrosa”, publicó una declaración pública inusualmente crítica con Teherán, en la que se la acusaba de “arruinar” los esfuerzos por la paz. “Estábamos desesperados” En Washington, mientras tanto, la retórica de Donald Trump alcanzaba nuevas cotas de histeria con sus amenazas a Irán. “Una civilización entera perecerá hoy”, escribió —lo que incluiría bombardear centrales eléctricas y puentes— si no aceptaban su exigencia de alto el fuego, con un ultimátum fijado para el final del día. Un hombre lee una noticia sobre el alto el fuego entre Irán y EEUU e Israel en Karachi (Pakistán) el 8 de abril. El Gobierno y el Ejército de Pakistán —sus verdaderos gobernantes, en la práctica— no veían sus esfuerzos por mediar para poner fin a la guerra como una mera cuestión de prestigio, pues la economía, defensa, seguridad nacional y armonía entre las facciones del país dependían de ello. Según un reciente acuerdo de defensa con Arabia Saudí, la entrada de Riad en la guerra también arrastraría a Pakistán. “Estábamos en una posición muy frágil y desesperados por que las negociaciones empezasen”, dice un cargo pakistaní. Entre bastidores, Asim Munir, el poderoso jefe del Ejército, y Asim Malik, jefe de Inteligencia y asesor de seguridad nacional, no soltaban el teléfono. Munir tenía una posición ventajosa como mediador, dada su buena relación personal con Trump y su larga relación con la Guardia Revolucionaria de Irán. La mayor presión, de EEUU Con su habitual destemplanza, el secretario de Defensa de EEUU, Pete Hegseth, declaró posteriormente en una rueda de prensa que Irán había “implorado” un alto el fuego. Las fuentes pakistaníes tienen otra versión. Indican que ambos bandos querían detener la guerra, pero que el mayor impulso al alto el fuego lo había dado Trump, que se veía “atrapado” en una guerra que había pensado que quizás no durase “más de tres días”. El primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif (d), junto al presidente de EEUU, Donald Trump, en una cumbre internacional en 2025. Los teléfonos ardieron durante horas en ambos sentidos. De un lado, Munir y Malik con Trump, su secretario de Estado, Marco Rubio, el vicepresidente de EEUU, JD Vance, y el enviado especial, Steve Witkoff; del otro, varios de los ministros más importantes de Irán, incluidos el presidente del Parlamento, Mohamad Bagher Ghalibaf, y el titular de Exteriores, Abbas Araghchi. Sharif también llamó a los iraníes y al príncipe saudí, Mohamed Bin Salman. Irán siguió “reacio” a comprometerse con el alto el fuego hasta el martes por la tarde, según los testimonios, por la escasa confianza que le suscita el Gobierno de Trump, de quien sospechaban que usaba las conversaciones como pretexto mientras EEUU e Israel se reagrupaban para volver a atacar. Un actor clave Pero esta vez había un nuevo actor clave implicado, según estas fuentes, que ejerce sobre Irán una influencia crucial: China, hasta entonces “reacia” a involucrarse en una guerra compleja que además entendía que debilitaba claramente a Trump, ensayó discretamente una táctica diferente al ver el efecto negativo de la guerra en su propia economía. El ministro de Exteriores de Pakistán, Ishaq Dar, había viajado a Pekín la semana previa para debatir maneras de alcanzar la paz en Oriente Medio y para pedir que China se comprometiese más con el fin del conflicto. Fuentes pakistaníes señalan que, en claro contraste con situaciones anteriores, “países amigos” habían convencido a China de dar un paso decisivo las negociaciones del martes. “Pakistán tuvo que implicar a China para convencer a Irán de que accediera al alto el fuego”, dice una de estas fuentes. Sharif celebró una reunión del Gabinete a las 20.00 horas en la que las perspectivas fueron mucho más optimistas. “Vemos un rayo de sol en las negociaciones para el alto el fuego”, dijo, y añadió que Munir estaba logrando avances importantes. China, según las versiones recabadas, animó directamente a Irán a aceptar el alto el fuego, y prometió actuar como garante de la seguridad iraní en las conversaciones que se produjesen. Entre las garantías que ofrecieron los chinos estaba la de que nadie asesinaría a los líderes iraníes si viajaban para las negociaciones. “Nosotros éramos el mediador, no el garante”, explica un cargo pakistaní. “El papel fundamental fue el de China. Ellos garantizaron el alto el fuego y prometieron que EEUU respetaría el acuerdo y que las conversaciones en Islamabad irían bien. Le dijeron a Irán que aceptase el acuerdo”. Las fuentes pakistaníes aseguraran que EEUU era consciente de la intervención China y no la veía mal. Trump pareció confirmar esta versión en una entrevista en la que declaró que creía que China había persuadido a Irán para que negociase. “La mayor victoria diplomática en años” Lo que parecía imposible era una realidad a las 4.00 horas de la madrugada en Islamabad. Un acuerdo de alto el fuego —temporal, frágil— pactado entre EEUU e Irán. Según Michael Kugelman, socio para el sureste asiático del Atlantic Council, este es “la mayor victoria diplomática de Pakistán en años”. Sharif alabó el alto el fuego el miércoles como “momento brillante” de la historia de Pakistán y un “primer paso” hacia la paz. Aseguró que el viernes se celebrarían en Islamabad conversaciones de paz entre EEUU e Israel, que tendrían por escenario el hotel Serena de la ciudad, donde ya se estaban preparando para el evento. Una fuente iraní afirmó que Teherán pretendía enviar como negociadores a Ghalibaf y Araghchi. Las fuentes pakistaníes expresan en privado el temor a que Israel y Emiratos Árabes Unidos tratasen aún de “sabotear” el proceso de paz, habida cuenta, además, de que Israel insiste en que Líbano no forma parte del acuerdo para el alto el fuego y de que el tráfico por el estrecho de Ormuz sigue cerrado, en su mayor parte. Kugelman cree que Pakistán ha “contradicho a muchos escépticos y detractores que no creían que tuviese la capacidad de sacar adelante un logro tan complejo y con tanto en juego”. Y añade: “Lo que más importa es que ha ayudado a evitar lo que podría haber sido una catástrofe en Irán”.