A finales de junio de este mismo 2026 hará todo un año del desenlace de El juego del calamar, la que fuera la serie más vista de 2021 en Netflix y una de las más reproducidas de todo el catálogo de la plataforma de vídeo a la carta.Un final que, como ya supimos en su momento, iba a ser muy distinto, como recientemente nos ha recordado su creador y director Hwang Dong-hyuk en una reciente entrevista donde repasa esta y otras cuestiones relativas a la tercera temporada.Del optimismo inicialTal y como ha explicado el propio Hwang, la idea inicial que manejaba para el desenlace de la serie era muy diferente a la que finalmente vimos en pantalla. En ese primer planteamiento, Seong Gi-hun, interpretado por Lee Jung-jae, sobrevivía a los juegos por segunda vez.No solo eso: el protagonista lograba dejar atrás definitivamente la competición y viajaba a Estados Unidos para reencontrarse con su hija, cerrando así su historia con un tono mucho más esperanzador y convencional.Era, en esencia, un final más cercano a la redención personal del personaje, algo que encajaba con las primeras ideas que el creador tenía cuando empezó a desarrollar las siguientes temporadas tras el éxito de la primera.A la desesperanza casi total finalSin embargo, ese enfoque no tardó en cambiar de forma radical. Durante el proceso de escritura de la tercera temporada, Hwang Dong-hyuk comenzó a replantearse el mensaje que quería transmitir con la serie.Según ha explicado, el mundo que le rodeaba le llevó a hacerse preguntas más profundas sobre la naturaleza humana, el egoísmo y el futuro. Ese cambio de perspectiva terminó trasladándose directamente al guion.La tercera temporada pasó así a centrarse menos en la venganza y más en la transformación de Gi-hun, así como en cuestiones más amplias relacionadas con la sociedad y el papel de las nuevas generaciones.SimbólicoEl resultado fue el final que finalmente llegó a Netflix, mucho más duro y simbólico. En él, Gi-hun toma la decisión de sacrificarse para asegurar la supervivencia de un bebé, que termina ganando el juego.Este giro no solo supone un cierre definitivo para el personaje, sino que introduce una lectura más amplia: la necesidad de que la generación actual haga sacrificios para garantizar un futuro mejor. El propio Hwang ha señalado que ese bebé representa precisamente a las generaciones venideras, convirtiéndose en el eje del mensaje final de la serie.