(ZENIT Noticias / Roma, 13.04.2026).- La escena no tiene precedentes recientes: un presidente de Estados Unidos cuestionando públicamente al Papa en términos políticos, y un pontífice que, sin entrar en confrontación directa, reafirma su papel exclusivamente evangélico en medio de un contexto internacional marcado por guerras, migraciones y tensiones geopolíticas. La controversia, desencadenada por declaraciones del presidente Donald Trump contra León XIV, ha abierto un episodio delicado en las relaciones entre Washington y la Santa Sede.El detonante fue un mensaje difundido por Trump en su red social Truth Social el 12 de abril, en el que criticó con dureza al Papa, al que atribuyó debilidad en cuestiones de seguridad y política internacional. En su argumentación, el mandatario estadounidense vinculó además la postura del pontífice con debates internos de su país, desde la gestión de la criminalidad hasta decisiones en política exterior, e incluso llegó a sugerir que su propia presidencia habría influido indirectamente en la elección del actual obispo de Roma, el primero de nacionalidad estadounidense. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de ZENIT News Agency (@zenitnews)La respuesta del Papa no adoptó el mismo tono. Durante el vuelo hacia Argelia el 13 de abril, primera etapa de su tercer viaje apostólico internacional, León XIV optó por una línea clara: evitar la confrontación personal y reafirmar la naturaleza de su misión. Ante los periodistas —cerca de 70 le acompañaban en el avión— insistió en que no se considera un actor político y que su referencia es exclusivamente el Evangelio. Desde esa perspectiva, reiteró su compromiso de “alzar la voz contra la guerra” y de promover el diálogo entre naciones como única vía para resolver conflictos.En al menos dos momentos durante el vuelo, León XIV remarcó que “No considero mi papel como el de un político, no soy un político, no quiero entrar en un debate con él. No creo que se deba abusar del mensaje del Evangelio como algunos están haciendo. Sigo alzando la voz contra la guerra, tratando de promover la paz, fomentando el diálogo y el multilateralismo con los Estados para buscar soluciones a los problemas. Demasiada gente está sufriendo hoy, demasiados inocentes han sido asesinados y creo que alguien debe levantarse y decir que hay un camino mejor”. El Santo Padre también fue claro y contundente cuando, momentos después, afirmó: “No le tengo miedo a la administración de Trump. Seguiré hablando en voz alta del mensaje del Evangelio, por el que trabaja la Iglesia (…) No somos políticos, no miramos la política exterior con la misma perspectiva. Pero creemos en el mensaje del Evangelio como constructores de paz”.Este posicionamiento no es menor si se considera el contexto del viaje. La gira africana, que se extenderá hasta el 23 de abril e incluye etapas en Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial, había sido concebida desde el inicio del pontificado como una prioridad estratégica. El propio Papa explicó que deseaba que su primer desplazamiento internacional tuviera como destino África, subrayando el valor simbólico y pastoral de ese continente, especialmente en clave de reconciliación y convivencia entre pueblos.Argelia, primera parada del itinerario, concentra además un fuerte contenido histórico y teológico. Allí se encuentra Hipona, hoy Annaba, sede episcopal de san Agustín, una figura clave para el pensamiento cristiano y también un puente cultural entre África y Europa. Para el pontífice, ese legado representa una oportunidad para fortalecer el diálogo interreligioso en una región marcada por tensiones históricas.Mientras tanto, el trasfondo de la polémica con Washington revela una divergencia más profunda sobre el papel de la religión en el espacio público. En sus declaraciones, Trump reprochó al Papa no haber enfatizado determinados episodios ocurridos durante la pandemia —como restricciones a celebraciones religiosas— y criticó su postura en cuestiones internacionales, incluyendo conflictos en América Latina y el debate nuclear con Irán. También expresó desacuerdo con encuentros del pontífice con figuras vinculadas al ámbito político estadounidense.Frente a esa lectura, León XIV ha insistido en un principio clásico de la diplomacia vaticana: la independencia respecto a los bloques políticos. En su intervención durante el vuelo, subrayó que la Iglesia no analiza la política exterior con las categorías de los Estados, sino desde una lógica moral centrada en la dignidad humana. De ahí su insistencia en el multilateralismo y en la necesidad de “construir puentes”, una expresión recurrente en la doctrina social contemporánea de la Iglesia.Las reacciones eclesiales no se hicieron esperar. Desde Estados Unidos, el arzobispo Paul S. Coakley expresó su preocupación por el tono de las críticas, recordando que el Papa no es un adversario político, sino el sucesor de Pedro y pastor universal de la Iglesia. En Italia, la Conferencia Episcopal se sumó a esa línea, subrayando que la voz del pontífice responde a una misión espiritual orientada a la paz y la verdad, especialmente en un tiempo de conflictos globales.En paralelo, el viaje africano ofrece una imagen distinta del pontificado: la de un Papa que busca presencia directa en territorios donde la Iglesia crece y donde los desafíos —desde la pobreza hasta la convivencia interreligiosa— adquieren una dimensión concreta. En ese contexto, incluso los gestos simbólicos cobran relevancia. Entre los obsequios recibidos durante el vuelo, destacó un fragmento de cayuco procedente de la ruta migratoria hacia Canarias, una de las más peligrosas del mundo. Solo en 2025, unas 10.600 personas alcanzaron la isla de El Hierro por esa vía, una cifra cercana a los casi 12.000 habitantes del territorio.El objeto, cargado de significado, conecta dos ejes del pontificado: la preocupación por los migrantes y la denuncia de las tragedias silenciosas en el mar. También anticipa la próxima visita del Papa a España, prevista para junio, donde el fenómeno migratorio seguirá ocupando un lugar central en su agenda.Así, mientras el debate político intenta situar al Papa en coordenadas ideológicas, el propio León XIV insiste en un marco distinto. Su intervención en el Monumento de los Mártires en Argel volvió a dejarlo claro: la paz no es solo ausencia de guerra, sino una construcción que exige justicia, dignidad y, sobre todo, la capacidad de romper la lógica acumulativa del resentimiento.En un escenario internacional donde las palabras pesan tanto como los gestos, la tensión entre Washington y el Vaticano no parece reducirse a un intercambio puntual. Más bien revela dos formas de entender la autoridad moral y su lugar en el mundo contemporáneo: una anclada en la lógica del poder político, otra en la persistente —y a menudo incómoda— apelación evangélica a la conciencia.Gracias por leer nuestros contenidos. Si deseas recibir el mail diario con las noticias de ZENIT puedes suscribirte gratuitamente a través de este enlace.The post Trump abre otro frente de guerra: el Papa y el Vaticano. León XIV responde: «No tengo miedo a la administración de Trump» appeared first on ZENIT - Espanol.