Edición original: JLA: A League of One y JLA Classified: Cold Steel 1-2 USA, 2000/2006Edición nacional/España: DC COMPACT V1 10 (Panini comics, 2026)Guion:Christopher MoellerDibujo:Christopher MoellerColor: Christopher MoellerTraducción: Bárbara AzagraCorrección: Francisco Calderón, Enrique AcebesEstudio y realización: Estudio FenixFormato: Rústica, 176 páginas. A color.Precio: 12,00 € La importancia de ser Wonder Woman«Aquí en la soledad la pricesa Diana puede juzgarse a sí misma»Un año ya desde que Panini se hizo cargo de DC Comics, convirtiéndose en la editorial que tiene los dos universo superheroicas más famosos del mundo.Y cierto es que en su plan han ido sacando las novedades que corresponden al status en el que se encuentra DC, y los clásicos de forma limitada en la polémica línea de SD. Pero de vez en cuando hay excepciones, y es que Panini DC ha decidido sacar en poco tiempo un inédito -a medias- en nuestro país que, teniendo varias reimpresiones al otro lado del charco en 20 años desde su realización.Aprovechando la línea DC Compact de Panini, esa que es como los Essentials en el lado de Marvel, con cómics más o menos famosos recopilados en tomos de precio reducido y con un menor tamaño, pero no tanto como hacía ECC con los Pocket o la propia DC con sus compact.Distintos comics ,de la línea CompactTomos del tamaño como los añorado Colección Extra Superhéroes de la antigua línea editorial de Panini.Una línea donde hemos tenido el divertidísimo Universo Batman del siempre genial Bendis y Nick Derrington, la duología El Clavo de Alan Davis, Batman de Darwyn Cooke o Canario Negro/Zatanna: Hechizo de Sangre entre otros.Ahora nos llega…. JL: Liga de Uno.Historia no inédita pero como si lo fuera realmente, entre comillas; salió en el tomo 75 años de Wonder Woman que lanzó ECC hace años sin el nombre del tebeo en las fichas, solo en la contraportada lo avisaba, generando cierta confusión.Moeller crea este prestigio en el año 2000, tenemos una historia que recoge muy bien las raíces griegas de Wonder Woman, las une a las medievales y crea todo un conjunto que se sale de la norma, oponiendo a nuestra amazona como la protagonista del relato, algo que no era lo normal, un poco como luego haría Joe Kelly en su etapa en la JLA con el famoso Golden Lasso.La acción comienza en un prólogo en el año 1347, en plena guerra de los 100 años, ahí vemos un grupo de soldados que están de comitiva con una misión: destruir a la dragona que sigue viva asolando todo a su paso.Una criatura alada gigante que su aliento transforma en bestias a quien toca, la consiguen herir en un despliegue artístico de Moeller que vemos tiene desde el comienzo toda la carne en el asador y cada página está hecha con un trabajo y una belleza que no deja indiferente.Al huir, como es normal, la dragona va a refugiarse en su guarida con los goblins que le sirven, pero los dragones son inmortales si no destruyes su corazón, por tanto, aunque hay paz momentánea, en cualquier momento puede volver a despertar.Terminado el comienzo nos vamos a la actualidad de esa épica, los 2000 en la atalaya de la JLA de Morrison/Waid; nuestros héroes están cansados después de su jornada ayudando al mundo como suelen hacer habitualmente. En uno de esos descansos Diana se va a su hogar, Isla Paraíso, donde Moeller nos da un perfecto retrato del personaje y su comprensión hacia el mundo, sus debilidades y fortalezas, lo que le hace seguir adelante, porque aunque es de arcilla y tiene todos los dones de las diosas griegas, es humana, falible y por tanto puede caer como todo ser humano.Su sumisión al lazo de la verdad para buscarse a sí misma, en claro homenaje a los pretextos creados por Marston, Elisabeth y Olive, es sencillamente magnífico. El tratamiento de Diana en este especial es uno de sus puntos fuertes, nada flaquea con la forma en la que nos la muestra; no es perfecta, pero todo hecho respetando lo que le hace diferente al resto y mejor a todos. El faro a seguir y donde mirarse para mejorar.Evidentemente la acción se desencadena en una situación de conversaciones y profecías que no voy a comentar porque es el leitmotiv de toda la historia; solo decir que quien se enfrentara a la dragona moría por ello. Diana se hace cargo y decide ir ella a por todas; si alguien tiene que terminar con todo es ella y nadie más, debe hacerlo como protectora del mundo, la enviada de la paz y el entendimiento mutuo, haciendo ese sacrificio definitivo para poder terminar con todos los males que nos subyacen.A partir de aquí Moeller sigue sin poner el freno en la narrativa del dibujo, hace más hincapié en los rostros y expresiones de los personajes para que veamos qué piensan, y opinando de lo que pasa a su alrededor sin saber nada de lo que hemos presenciado con Diana. Un especial Batman que, sin muchos diálogos y sin ver nunca sus ojos, siempre oculto en un halo de oscuridad, solo con sus miradas sabemos lo que piensa, cómo actuará y lo que hará. Sin ponerle abundantes bocadillos, salvo a Clark y Wally por motivos obvios, el artista retrata muy bien cada personaje.Así como la parte más famosa del relato: Diana yendo a por cada miembro de la Liga de la Justicia uno a uno, con inteligencia, astucia y un poco de trampa, como una verdadera estratega, sin dañar a nadie en el proceso, teniendo todo cubierto. Pocas veces se recuerda que está al nivel de Superman, pero sus armas son otras; igual que Batman, no es fuerte, simplemente es listo y lleno de contramedidas, pero si alguien es más rápido y fuerte que tú, fallas y caes.A la hora del enfrentamiento final, que es bastante largo, Moeller se tira al vacío y nos deja auténticas maravillas visuales con las cuevas, la arquitectura y los colores ocres y dorados llenando todas las viñetas en el refugio de la dragona; la iluminación por las antorchas es apabullante, realista, notas que estás ahí y puede ser de verdad, así como el campo abierto o en las nubes, el sol azul blanquecino con el sol dando a los personajes en según qué lados, creando más o menos brillo.Un auténtico masterclass de dibujo, no es demasiado estático. Moeller, al venir del método pictórico, crea mejores ambientes que narrativa convencional; puede parecer que rompe la acción y no fluye, pero en esta historia no pasa, por eso asombra, vemos que tiene muy meditada cada escena, se nota el largo proceso para llevarla a cabo.Y un detalle sobre la propia Diana es que siempre que la vemos atacar o intentar contrarrestar un golpe podemos notar cómo está a la defensiva: usa su lazo o los brazaletes, jamás usa su fuerza bruta salvo en dos ocasiones por motivos verdaderamente necesarios.Wonder Woman es una defensora, no una atacante, y queda claro desde el minuto uno, pero se recalca todavía más en las páginas del clímax final.Una maravilla que ya está la alcance de todos, una joya a (re)descubrir, como su protagonista.JLA Classified: Cold Steel #1-2Ahora vamos con la segunda historia del tomo, la más extensa y la que sí está totalmente inédita hasta el momento.Christopher Moeller ideó este cómic de dos números en el 2006, seis años después de Liga de Uno, para la serie de JLA Clasificado, serie regular con especiales —como este— donde miembros de todo tipo como Morrison, que fue el maestro de ceremonias, Gail Simone, García Lopez o Englehart nos daban pequeñas historias con distintos miembros y encarnaciones de la Liga de la Justicia sin tener que pasar por la serie regular, a su aire básicamente.Esta miniserie rompe con todo lo anterior y es que tenemos aquí una historia por el espacio entre dos facciones, dos razas, y la Liga de la Justicia en medio para solucionar lo que está ocurriendo o, por lo menos, intentarlo antes de que sea demasiado tarde.Dos razas que llevan años en constante combate y una tragedia que terminó con la guerra dejando miles de muertos, hizo que una de las razas quedase siempre en constante peligro de ser atacada por la otra. Los Ghoji, en un combate contra los Voruk, acaban en la atalaya de la Liga de la Justicia y piden ayuda para que les socorran y salven su planeta de los malvados alienígenas opresores y conquistadores —los Voruk—.La Liga acepta y Moeller nos lleva por un viaje intentando explicar la diferencia entre ambas razas y cómo han llegado a la situación en la que están, pero desde que llegan al planeta el autor no sabemos qué le pasa o le viene todo demasiado grande, pero la historia se resiente. Hay detalles muy bien explicados y que son verdaderamente interesantes, como que los Ghoji, que son los que piden ayuda, tienen a los supervivientes como mano de obra en campos fuera de las ciudades, parias al ser “perdedores” que no murieron en la guerra y por tanto no tienen “honor”, no son “patriotas” ni se dejarían matar por el bien del país y los que de verdad mandan —una crítica que vemos, por desgracia, está a la orden del día—.Hasta ahí bien, y vemos cómo los Voruk son unos alienígenas sanguinarios que se matan entre ellos para lograr ascender y no tienen reparo en hacer lo que sea. Son bestias bajo un dogma de fe que hará lo que sea por mantenerse, llevándose a quien sea necesario, siempre respaldados porque así lo quiere su “dios” y son el pueblo elegido -como ciertos genocidas con una bandera blanca una estrella de David azul-Como la Liga está indefensa ante el poder de los Voruk, deciden crearse unos mechas para la guerra; por supuesto Batman, da igual dónde esté, que siempre es capaz de conseguir hacerse con la tecnología y crear armas de guerra. Por supuesto no es el único, y es que Moeller entiende perfectamente la amistad entre Wally y Kyle —Flash y Green Lantern de la época— y son los encargados de los diseños y darles una manita de pintura a los mobile suits.Diseños finales que no están muy inspirados y, a partir de aquí, la serie cae en un abismo insondable. La acción es confusa, nada que ver con lo visto en Liga de Uno; no sabemos bien qué ocurre, todo pasa de manera atropellada sin ningún sentido lógico a lo que hemos ido viendo y, de repente, nos vemos inmersos en un combate psíquico-filosófico contra algo que no se entiende muy bien por todos los conceptos que no para de lanzarnos Moeller, sin nexo ni explicación ninguna, hasta que sin darte cuenta termina todo y no hay más.No sabemos si se quedó sin tiempo, si tenía pensados más números y se quedó corto solo con dos, o a mitad de trama el plot no le iba muy bien y decidió terminar rápidamente y aquí no ha pasado nada.Una pena, porque parte de lo que expone de las dos razas y que las dos tienen sus pecados y méritos en el armario hay cositas chulas, como Batman y su manía de salvar a todo niño o chaval indefenso y llevarlo bajo su tutela hasta llamarlo Robin sin darse cuenta, un detallito de Moeller encantador. De la misma forma que la importancia de Kyle en cierta parte de la historia, porque repercute en otro Green Lantern, aunque no se termina de explicar muy bien, es importante para él ver otro compañero por todo lo que iba arrastrando el personaje desde que pilló el anillo en un callejón.En definitiva, tenemos un tomo que reúne lo mejor de Christopher Moeller y lo no tan bueno; correcto, con momentos reseñables y destacables, buena caracterización de personajes y dibujo todavía mejor. Cierto es que una historia está mejor trabajada, pensada, reposada y rematada que la otra, pero por el precio, la edición queda perfectamente recomendable, con tapa flexible y con cantidad de extras, con el proceso creativo del autor además de majestuosos pin-ups de Wonder Woman y la reproducción de las portadas originales cuando toca. Eso, sumado a ver material inédito en nuestro país, es una buena compra.Lo único negativo de la edición es que, como pasa últimamente con la editorial, en ocasiones hay erratas y faltas de ortografía que te echan de la lectura. Entendemos que hay mucha cantidad de trabajo desde que han adquirido la licencia de Batman y compañía, pero esos pequeños detalles afean la edición. Y más sacando tomos que pueden llamar la curiosidad a gente ajena al formato y quién sabe si así se sube y se afianza mejor.Lo mejor• Tener la Wonder Woman de Moeller y su otra serie inédita .• La caracterización de Diana.• El despliege visualLo peor• La segunda miniserie baja enteros lo visto con la primera.• Erratas ortográficas que afean la edición.