Sánchez se mueve en el tablero multipolar con alianzas con líderes progresistas, China y el papa

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La geopolítica no da tregua. El orden mundial ha saltado por los aires. Y en el tablero internacional se juega una partida multipolar y con nuevas reglas salvajes. Estos días son esenciales para el mundo y el Gobierno, con Pedro Sánchez a la cabeza, se mueve en la recomposición de alianzas.Esta semana esas piezas se recolocan con fuerza. Sánchez está de nuevo de visita oficial en China para profundizar relaciones con el gigante económico en plena deriva de Donald Trump (Estados Unidos), mientras que la UE respira con alivio por la derrota de Viktor Orbán en Hungría y los grandes líderes progresistas se preparan para verse el fin de semana en Barcelona para fortalecer un bloque frente a la internacional ultraderechista.En todos estos caminos está de lleno Sánchez. El viaje a China, que arrancó este lunes su agenda oficial, supone consolidar el acercamiento a Pekín, un socio estratégico por varios motivos. Uno de ellos es el económico en un panorama en el que Washington ha emprendido una guerra comercial con el mundo y que ha amenazado las relaciones comerciales con España por su posición respecto a la guerra de Irán y el rechazo a que Estados Unidos utilice las bases de Rota (Cádiz) y Morón de la Frontera (Sevilla) para su intervención militar ilegal.Pero, además, lanza el mensaje de que el mundo no está solo a las órdenes y caprichos de Trump, que ha dejado de ser un socio fiable y rema para reventar por dentro la UE con acciones como su fallido apoyo a Orbán. Asimismo, Pekín se ha convertido durante estos meses en un fiel defensor del multilateralismo. España es también una pieza clave dentro del grupo de potencias medias que no están dispuestas a quedar desdibujadas. Entre ellas están, por ejemplo, Canadá y Brasil.Uno de los principales mensajes que dejó Sánchez al inicio del viaje fue precisamente su petición de que China contribuya más al sistema multilateral para frenar conflictos abiertos como los de Irán, Líbano, Gaza y Ucrania. Su discurso fue pronunciado desde la prestigiosa Universidad de Tsinghua.El presidente español ha sido uno de los líderes europeos que ha actuado más rápido para acercarse a China desde la vuelta de Trump a la Casa Blanca, una postura que también han adoptado Emmanuel Macron (Francia), Giorgia Meloni (Italia) y Friedrich Merz (Alemania). También dejó esta reflexión al arranque del viaje: "Europa es un actor clave en la estabilidad, en la prosperidad y en la paz del mundo, y sin una Europa unida no puede haber ni habrá un orden internacional estable ni un futuro próspero para la humanidad, como tampoco podrá haberlo sin la participación de este gran país que es China".Desde China, Sánchez ha seguido durante estas horas con máximo interés el proceso electoral en Hungría, que ha desembocado en la salida de Orbán, tras 16 años al frente del Gobierno, el máximo aliado de Trump y de Vladímir Putin dentro de la Unión Europea. Con su derrota, ahora los líderes más longevos en el club comunitario son Macron y el propio presidente español.La llegada de Péter Magyar al poder en Hungría tiene dos variantes muy importantes para Moncloa. Por un lado, supone un proyecto que apuesta por la UE después de años de un Ejecutivo prorruso. Sánchez lleva tiempo advirtiendo de que hace falta más europeísmo en un momento en el que la Unión tiene más rivales externos que quieren acabar con ella. Hungría era el gran caballo de Troya y ahora puede convertirse en un aliado para hacer una Bruselas más fuerte. El presidente español escribió en X un mensaje en este sentido: “Hoy ganan Europa y los valores europeos. Felicidades a todos los ciudadanos húngaros por unas elecciones históricas. Deseando trabajar juntos por un futuro mejor para todos los europeos”.Pero, además, el resultado en Hungría tiene una importante implicación en el escenario nacional al ser Orbán uno de los referentes y apoyos de Vox, que ha financiado alguna de sus campañas a través de un banco de la órbita del primer ministro saliente. Su caída supone también un nuevo revés para la ola de la ultraderecha europea, que se suma a la derrota de Giorgia Meloni en el referéndum para cambiar la Constitución italiana en el apartado de la magistratura.La pérdida del Gobierno de Hungría por parte de la ultraderecha llega en un momento en el que Vox ve cómo se frena su ascenso en las encuestas y no supera ese simbólico 20% de votos. El secretario general del partido, Ignacio Garriga, aseveró este lunes que “no es una buena noticia que Orbán no haya ganado” porque “es un socio y un aliado”. Trató de desviar el foco criticando al bipartidismo: “Lo que es revelador es que el PP y el PSOE coincidan en felicitar a Magyar”.Sánchez tiene una apretada agenda internacional durante toda la semana. A su vuelta de China, será el anfitrión de la primera gran reunión de la Global Progressive Mobilisation en Barcelona. Hasta allí se trasladarán algunos referentes internacionales como Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil), Claudia Sheinbaum (México), Gustavo Petro (Colombia) y Yamandú Orsi (Uruguay).Y es que la cita de Barcelona pretende ser el “inicio”, según señalan fuentes de la organización, de un camino conjunto de las fuerzas progresistas a nivel internacional frente al bloque de la extrema derecha. En la cita ya hay más de tres mil inscritos y participan más de un centenar de partidos socialdemócratas. En total, habrá más de cien actos entre paneles, foros y encuentros bilaterales. Esta cita supone un paraguas nunca visto entre organizaciones socialdemócratas, que hasta ahora habían trabajado en diversos espacios como la Internacional Socialista (cuyo presidente es Sánchez) y la Alianza Progresista. “Va a ser un faro de esperanza. Nos da igual que nos quieran contrarrestar desde MAGA”, explican desde el corazón de la organización de la cumbre.En las últimas horas se ha abierto también en política internacional otro frente grave: Donald Trump contra el papa León XIV. El presidente de Estados Unidos ha criticado que su compatriota tiene una postura “terrible” sobre asuntos exteriores y le ha exigido que se “ponga las pilas”. Durante su viaje a Argelia, el pontífice le ha respondido que el “evangelio es claro” y que la Iglesia “tiene la obligación moral de ir contra la guerra”.León XIV viajará precisamente a España en junio (del 6 al 12). Sánchez se pronunció este lunes también con un mensaje en X: "Quien siembra vientos, recoge tempestades. Mientras algunos siembran el mundo de guerras, León XIV siembra la paz, con valentía y coraje. Será un honor recibirle en España dentro de unas semanas”