Ahmad Ghrewati lleva semanas sin dormir. El pasado mes de diciembre, viajó a Alepo por primera vez desde que salió de Siria, hace once años, para huir a Alemania. Ni siquiera reconocía muchos lugares, a menudo no sabía dónde estaba, se perdía en la ciudad porque todo era diferente: solo había escombros por todas partes, lo que le causó una gran «tristeza y desesperanza». Y cuando ya había comenzado a dejar aquellas sensaciones en un segundo plano, ha sabido que el canciller Friedrich Merz quiere que el 80% de los sirios que viven en Alemania regresen a su país en el plazo de tres años. Han vuelto las pesadillas. Merz habló de la repatriación de 800.000 sirios a finales de... Ver Más