Cabizbajos y con los ánimos por los suelos subieron los jugadores del Girona al autobús para volver a casa. Lo hicieron con las manos vacías de puntos, pero con las maletas cargadas de dudas y fantasmas después de perder contra el Valencia en un partido trascendental en la lucha por escapar del peligro. Había mucho, muchísimo en juego para no complicarse la vida y afrontar con calma el final de temporada. Y los jugadores del Girona no lo entendieron, porque tiraron una hora de juego en Mestalla ante un rival directo. Ramazani y Sadiq, con dos goles en nueve minutos nada más empezar la segunda parte, pusieron un 2-0 en el marcador que lo dejaba complicadísimo. Roca recortó distancias y el Girona despertó, pero no fue suficiente para salvar ni siquiera un punto. Ni Stuani, el héroe habitual en estas situaciones, pudo evitar la derrota. Y eso que tuvo un par en el añadido, pero entre Dimitrievski y la defensa evitaron el milagro.Seguir leyendo....