Los ganaderos creen que pagan «el pato» en el difícil equilibrio de convivencia con los buitres

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Aquella vez, Saturnino Benito Peinado dice que llegó a encontrársela en pie, con su cría entre las patas. «Vi un montón de buitres y la tumbaron», describe este ganadero de la zona de Ciudad Rodrigo, en Salamanca . «Con esa vaca lloré», confiesa. «Cuando llegué estaba viva y me miró; yo supe que se moría. Pero también que sabía que yo salvaría a su ternero», evoca. Cuenta que en los últimos años ha sufrido varias incursiones de estas carroñeras en su cabaña —con unas 330 cabezas entre madres y crías de vacuno—, y hace recuento de memoria. «Hace tres años, hace dos... de la última vez no tengo pruebas por ponerme nervioso y no grabarlo», lamenta. Asegura que, en casos... Ver Más