El Cid reverdece los laureles del clasicismo

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Doblaban las campanas del campo bravo. Dos duros golpes habían herido el corazón de la dehesa. Había muerto Alfonso Vázquez, mayoral y alma de Fuente Ymbro en esos Romerales por donde estudió cada embestida a caballo. El luto se extendía hasta Beas de Segura, donde había sufrido una cornada mortal el joven ganadero Santiago Barrero San Román. Un luctuoso minuto de silencio, estatua del dolor, inundó la Maestranza: los toreros, desmonterados, con la mirada apuntando al cielo; los caballos de picar, inmóviles; hasta los toros, en chiqueros, parecían respetar aquel momento. Pero la tarde tenía que comenzar como gran homenaje a los que se fueron. Era el regreso de la familia Martínez Conradi tras su ausencia de hace un año... Ver Más