Algo salió muy mal en la última misión del cohete de Bezos. Blue Origin logró recuperar el propulsor del New Glenn, pero dejó el satélite de su cliente en una órbita equivocada

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El lanzamiento parecía un éxito total: despegue limpio, reutilización histórica y regreso controlado del propulsor. Sin embargo, los datos posteriores revelaron un fallo en la segunda etapa que arruinó la misión principal y golpeó a uno de sus socios clave.