Roca Rey impone su ley con sangre

Wait 5 sec.

La Maestranza tuvo toro en la lámina… pero no en el fondo. La corrida de Victoriano del Río y Cortés fue un ejercicio de presencia sin contenido: animales bien hechos, con cuajo y cara, pero sin raza, sin entrega, sin ese motor que convierte el toreo en emoción. Un encierro de fachada impecable que se fue deshaciendo en el momento de la verdad, dejando la tarde en manos de los toreros. Y ahí, donde no hay toro, solo queda una cosa: la raza. Andrés Roca Rey decidió que aquello no se podía quedar así. Su primero ya lo exigía todo: genio, aspereza, ninguna facilidad. El peruano se puso por encima, tiró de él por ambos pitones, insistió, buscó una transmisión... Ver Más