Cuando hace ya unos años la democracia como práctica política comenzó a tomar cuerpo de realidad en nuestra tierra, las diferentes estructuras de gobierno que configuraron y dominaron el más que oscuro periodo precedente iniciaron con decisión un ilusionante proceso de adaptación al nuevo sistema. Aunque, desgraciadamente, no todas lo hicieron. Algunas se quedaron atrás. Una de ellas fue la Fiesta de Toros, que sin ningún motivo que lo justificara se quedó anclada y paralizada en ese pasado reciente bajo el control y la tutela de la que en aquel entonces se denominaba «Autoridad Superior» o «Competente», sustantivo y adjetivos de larga y penosa trayectoria predemocrática. Un instrumento recurrente de «ordeno y mando», confuso en el fondo y ambiguo en... Ver Más