'Habitar el mundo: una invitación a la estética de lo cotidiano'

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'Habitar el mundo, una invitación a la estética de lo cotidiano' nos propone ejercer una relectura de nuestras propias concepciones sobre la belleza, la estética y, en general, nuestra forma de habitar y contemplar los espacios que nos rodean . El punto de partida es muy reconocible: vivimos en una época obsesionada con la estética . Pero Cascales no tarda en desmontar el equívoco. Lo que hoy llamamos estética (ese universo de lo 'aesthetic', de lo fotogénico y consumible) no es más que una reducción empobrecedora de la idea original. «Hay que tener cuidado de no confundir la belleza con lo bonito», advierte en las primeras páginas. Esta frase condensa fielmente el espíritu del libro. La estética, cuando se queda en la superficie, no solo banaliza la experiencia: también la vacía. Frente a esta deriva, la autora propone recuperar una intuición olvidada: que la estética no pertenece únicamente al arte ni a sus espacios canónicamente consagrados, sino que atraviesa la vida entera . No se trata de ampliar el concepto de arte, sino de salir de él. En este gesto (que debe mucho a la corriente de la 'Everyday Aesthetics') aparece la figura esencial de la filósofa japonesa Yuriko Saito, cuya influencia recorre el libro de principio a fin. De ella toma Cascales una idea decisiva: que lo cotidiano no es un residuo de lo estético, sino su lugar más propio. El libro llama la atención por estar construido como una casa. Pero no parece tratarse de una simple metáfora ornamental, sino de una forma de pensamiento. Se entra por el jardín, se atraviesa el vestíbulo, se pasa a la cocina, al salón, al baño, al dormitorio. Cada espacio es un capítulo y, por supuesto, una experiencia. Y en ese recorrido se va desplegando una tesis que, en el fondo, es sencilla pero exigente: «La estética se encuentra en todo y, a su vez, todos configuramos el mundo a través de nuestras decisiones y acciones estéticas». Otro punto llamativo es que Cascales no idealiza lo cotidiano, no lo embellece ni lo convierte en un refugio sentimental. Al contrario, insiste en que también lo anodino, lo incómodo o incluso lo desagradable forman parte de la experiencia estética. Aquí se distancia de cierta tentación contemporánea de estetizar la vida para hacerla más soportable. La propuesta es más radical: aceptar lo real en su forma concreta y aprender a mirarlo. Hay páginas particularmente logradas en este sentido, como las dedicadas a la cocina. En ellas se percibe con claridad uno de los núcleos del ensayo: la idea de que no somos meros espectadores, sino agentes que configuran el mundo . No hace falta invocar grandes gestos creativos. Basta con atender a lo que hacemos cada día. «No hay nada artístico en batir huevos o cortar verduras», escribe, pero en esos actos se juega ya una forma de relación con la realidad. La estética deja de ser entonces una categoría contemplativa para convertirse en una práctica. De ahí que el libro insista en la necesidad de una cierta «alfabetización estética» . No para refinar el gusto en un sentido elitista, sino para tomar conciencia de hasta qué punto lo estético influye en nuestras decisiones. Elegimos una calle y no otra, confiamos en una persona desconocida, nos sentimos más o menos cómodos en un espacio: todo ello está mediado por formas, colores, disposiciones. La estética, sugiere la autora, no es inocente. Quizá lo más valioso del ensayo sea precisamente ese desplazamiento: pasar de pensar la estética como algo accesorio a entenderla como algo constitutivo. No como adorno, sino como estructura de la experiencia . En este sentido, el libro dialoga —aunque no siempre explícitamente— con una tradición más amplia y que la autora despliega en una amplia bibliografía. La ambición de «Habitar el mundo» es discreta y difícil: enseñarnos a mirar de otra manera , ayudarnos a reparar en que, de hecho, ya estamos mirando, y que en esa mirada nos jugamos lo decisivo . Porque, en última instancia, no se trata de hacer la vida más bella, sino de aprender a habitarla. FICHA 'Habitar el mundo. Una invitación a la estética de lo cotidiano' Raquel Cascales EUNSA, 2026 Disponible en EUNSA