La Conselleria de Salut quiere que el caso del bebé presuntamente maltratado por sus padres en Barcelona marque un antes y un después en la detección de la violencia física y sexual infantil, como ocurrió con el bebé Ryan de Madrid. En 2009, un recién nacido de 15 días, hijo de una fallecida por gripe A, murió en el Hospital Gregorio Marañón tras la negligencia de una enfermera que le administró comida por vía intravenosa, en lugar de por una sonda nasogástrica. "Siempre ponemos este caso como paradigmático. Sirvió para cambiar protocolos. Se cambió hasta el color de las jeringuillas", explica a EL PERIÓDICO Clara Pareja, directora general de Ordenació i Regulació Sanitària de Salut. Seguir leyendo....