La crisis de la RAM podría tener una víctima inesperada en los móviles: la cámara

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La crisis de la memoria ya no es solo un problema para fabricantes de ordenadores o centros de datos. También está golpeando de lleno al mercado del móvil, y la consecuencia puede ser más visible de lo que se pensaba en un principio.Con la RAM y el almacenamiento cada vez más caros, algunas marcas estarían buscando recortes en otro sitio para no disparar todavía más el precio final, Y una de las piezas que ha empezado a sonar como posible “sacrificio” es la cámara.Si bien aún no hay una confirmación oficial de grandes fabricantes diciendo que vayan a montar sensores peores en sus próximos móviles, hay una pista que llega de China, en donde se apunta a que algunas marcas ven más sentido en ahorrar en sensores fotográficos y compensarlo con mejor software y mejores algoritmos.Si la memoria sube, algún recorte acaba cayendo en otra parteLa lógica detrás de este rumor no suena para nada descabellada. La presión sobre la memoria sigue creciendo y varias firmas del sector llevan semanas dejando claro que el cuello de botella no va a desaparecer pronto. SK Hynix informó que sigue viendo una demanda de memoria para IA muy por encima de su capacidad actual, por lo que esto podría seguir afectando a precios y volúmenes hasta finales de 2027.Si fabricar un móvil sale más caro por la RAM y la NAND, las marcas tienen varias salidas. Pueden subir precios, reducir márgenes o ajustar otras piezas del dispositivo. Y en ese contexto, la cámara es un candidato incómodo pero lógico.En muchos móviles de hoy, sobre todo fuera de la gama más alta, la diferencia entre un sensor muy caro y otro algo más modesto no siempre se traduce en un salto tan evidente para el usuario medio.Si la marca confía en mejorar el procesado de imagen, puede intentar recortar ahí sin que el golpe se note demasiado en la ficha comercial. Esa estrategia puede acompañarse con lo que planea hacer Samsung, la cual buscó proveedores menos habituales para contener costes.La parte delicada está en si eso termina afectando a la calidad real de las fotos o si, por el contrario, la mayoría de usuarios apenas lo nota. Hoy el software pesa muchísimo en fotografía móvil, y eso da margen para maquillar diferencias. En definitiva, si la memoria sigue encareciéndose y la crisis se mantiene, el próximo ajuste silencioso en los móviles puede no llegar por la batería ni por la pantalla. Puede acabar llegando por la cámara.