Desde que Joseph Nicéphore Niépce consiguió detener el revelado de una imagen fijándola sobre una placa emulsionada hasta que los hermanos Lumière inventaron el cinematógrafo pasaron poco más de setenta años. Sólo hubo que pensar en unir las capturas fotográficas al fenómeno de la persistencia retiniana. Ya existía, entre otros juguetes ópticos, el zoótropo, con el cual varios dibujos de una figura en diferentes posturas, girando dentro de un tambor cilíndrico, se fundían produciendo la ilusión del movimiento. Así que, teniendo fotografías, con hacerlas pasar ante los ojos a una velocidad determinada obtendríamos nada menos que la reproducción de la vida real. Sin embargo, aunque fotografía y cine tienen una estrecha relación, tanto en su nacimiento como en su relación... Ver Más