Una empresa española está detrás de los motores para el futurista primer avión espacial europeo

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España refuerza su sitio en la nueva carrera espacial europea. La startup Arkadia Space ha cerrado un contrato con la francesa Dassault Aviation para integrar su sistema de propulsión en el demostrador Vortex-D, primera fase de un programa que aspira a poner en órbita un vehículo capaz de regresar a Tierra y aterrizar en pista convencional como una aeronave comercial cualquiera.El acuerdo coloca a una compañía nacida en el aeropuerto de Castellón en el corazón de uno de los proyectos más ambiciosos del continente para acceder al espacio sin depender de cohetes desechables. La estrategia francesa encaja en la voluntad con la que Bruselas y París quieren reducir su distancia tecnológica frente a SpaceX y los nuevos lanzadores chinos.El paquete contratado incluye tanques, electrónica y motores monopropelentes Ariel de 250 newtons. Su tarea consistirá en gobernar la actitud del vehículo durante las fases de mayor altitud, donde la precisión y la fiabilidad marcan el éxito de cualquier misión orbital.De ensayo institucional a contrato comercial en menos de dos añosSegún ha publicado Infodefensa, el motor Ariel nació en 2023 dentro del Programa Preparatorio de Futuros Lanzadores (FLPP) de la Agencia Espacial Europea, una iniciativa diseñada para sembrar tecnologías estratégicas en empresas privadas. Sus impulsores, cuatro exingenieros de PLD Space, apostaron desde el principio por una orientación comercial que ha encajado bien en una etapa donde la reutilización de etapas ha pasado de promesa a estándar.De momento es solamente un conceptoVortex ya tiene un primer cliente y, ahora, también una cadena de suministro continental. Antes de la firma con Dassault, la francesa MaiaSpace había seleccionado el mismo Ariel 250N para el sistema de control de su lanzador. Esa cartera dual coloca a la firma de Castellón en el centro de dos programas clave, el del acceso al espacio y el del transporte orbital, en pleno momento de reordenación industrial entre los grandes actores del sector. Una palanca financiera adicional llega a través del programa EIC Accelerator, que ha entrado a financiar la industrialización de su línea bipropelente.Dassault Aviation aporta a Vortex una experiencia de más de un siglo en sistemas aeronáuticos complejos, desde el caza Rafale hasta los jets ejecutivos Falcon, además de su participación en el avión espacial Hermes y el demostrador de reentrada IXV. Esa trayectoria explica por qué la aviación científica avanzada mira con interés un programa que combina hipersónica, reentrada controlada y aterrizaje horizontal en un único vehículo. Las primeras pruebas del sistema están previstas para 2028.El Vortex aspira a convertirse en una pieza clave de la nueva autonomía espacial europea, una idea que ha ganado peso a medida que el continente reduce su dependencia de los cohetes estadounidenses y rusos. Arkadia prevé anunciar nuevos contratos comerciales en los próximos meses, varios ligados a misiones que podrían volar a partir del año que viene, en línea con el ritmo que marcan también los programas tripulados de la NASA y sus trajes para volver a la Luna.El demostrador Vortex-D busca validar las capacidades críticas del modelo definitivo: control fino fuera de la atmósfera, retorno seguro y reutilización rápida. Si el calendario se cumple, Europa entrará en la próxima década con su primera plataforma reutilizable de operación horizontal y con una empresa española suministrando el sistema que la mantendrá orientada durante el vuelo..image img { width: 100% !important; height: auto !important; }