Muchos ven inmadurez en adultos de 30 y 40 años que siguen jugando videojuegos. La psicología cree que en realidad podrían estar protegiendo su cerebro para la vejez
Lo que hoy algunos consideran una afición infantil podría convertirse dentro de décadas en una ventaja silenciosa. La clave estaría en cómo el juego estimula memoria, atención y reserva cognitiva.