Apple Music admite que el audio sin pérdida es irrelevante para el gran público y fía su futuro al Audio Espacial

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El discurso de que para escuchar música correctamente necesitamos archivos con compresión sin pérdidas es cierto, pero la realidad es mucho más pragmática. Y es que Oliver Schusser, máximo responsable de Apple Music, ha admitido muy recientemente que la inmensa mayoría de usuarios no consigue distinguirlos cuando escucha música en su teléfono.Schusser, que ha aparecido como invitado en el podcast On The Record de Billboard, ha dejado claro con sus declaraciones que el discurso del marketing choca frontalmente con la fisiología humana. El directivo confirmó con un rotundo "correcto" que, si realizaran una prueba ciega usando un iPhone y auriculares, casi ningún suscriptor lograría diferenciar la pista comprimida de la grabación original.El formato puro choca contra la barrera del Bluetooth y los AirPodsToda esta sinceridad repentina tiene una explicación vinculada al hardware que la marca ha construido durante la última década. Resulta que las discográficas exigían incorporar catálogos sin compresión, obviando que educar el oído para captar matices sonoros avanzados requiere un equipamiento que casi nadie posee, forzando a la marca a potenciar el Audio Espacial por ser mucho más evidente.El verdadero embudo reside en que los exitosos AirPods utilizan el códec AAC mediante Bluetooth, un estándar que recorta frecuencias inevitablemente y deja la máxima fidelidad relegada a los altavoces HomePod o a conexiones cableadas. Ni siquiera los reproductores más modernos logran escapar de este laberinto de compatibilidades físicas que limitan el ancho de banda del sonido.Incluso dispositivos como el Apple TV 4K soportan calidades de 48 kHz, pero para alcanzar el ansiado Hi-Res completo necesitas conectar un DAC externo y utilizar cascos de cableado tradicional (porque Apple, y Android también comete ese pecado, remuestrea todo el audio que sale de sus dispositivos). Son unos requisitos que chocan frontalmente con la comodidad inalámbrica que busca la inmensa mayoría de los usuarios de la plataforma.Es cierto que, frente a estas limitaciones, Sony con el códec LDAC, Qualcomm con los aptX más avanzados y, de forma más reducida, Samsung con Seamless intentan paliar de alguna manera esta pérdida de información. Y es cierto que lo consigues, pero de forma inalámbrica siempre se va a perder cierta calidad. Ante eso, da igual si usas el servicio de streaming que mejor suena de la actualidad (entre Tidal y Qobuz anda la cosa).Para un especialista, los archivos sin pérdida aportan una separación instrumental fantástica, pero exigen saber exactamente qué necesitas buscar para escuchar esos matices, cierto entrenamiento auditivo y un equipo de sonido a la altura (quizá lo más importante de todo). Resulta totalmente imposible apreciar la profundidad de una grabación de alta resolución mientras viajas en transporte público utilizando unos earbuds que están constantemente peleándose con el ruido de fondo de la calle.Este baño de realidad confirma que ofrecer millones de canciones sin compresión sirve principalmente para contentar a los despachos de la industria musical. Mientras la conexión inalámbrica siga limitando el ancho de banda, el formato puro quedará como un nicho para audiófilos, dejando que los algoritmos de espacialidad sonora sigan acaparando todo el protagonismo entre los consumidores corrientes.