La Base Aérea de Zaragoza dispondrá de cuatro días de energía propia si vuelve a fallar la red

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La principal base de cazas Eurofighter del Ejército del Aire y del Espacio prepara un giro radical en su seguridad eléctrica. La instalación zaragozana avanza hacia una autonomía energética sin precedentes que permitirá mantener operativos sus edificios y sistemas críticos aunque la red comercial se desplome.El plan, recogido en la Plataforma de Contratación del Sector Público, prevé un presupuesto base de 1.850.000 euros con impuestos y un plazo de ejecución de siete meses. La obra busca cerrar la dependencia que la base mantiene con la red de Endesa y construir un esquema redundante capaz de absorber una caída general como la que dejó a la península sin luz en abril de 2025.La memoria técnica fija un objetivo claro: mantener la actividad militar al cien por cien durante una emergencia eléctrica prolongada. Los grupos electrógenos existentes quedarán integrados en una red supervisada por un sistema Scada que sincronizará todos los equipos en cuanto detecte una caída del suministro exterior.Generadores, transformadores y 50.000 litros de gasóleoLas obras contemplan la instalación de dos nuevos grupos electrógenos de 1.250 kVA, alojados en un recinto vallado pegado a la actual central. Desde ahí, líneas subterráneas de baja tensión, cableadas con cobre resistente al fuego, llegarán a un edificio prefabricado de hormigón en el que se montarán dos transformadores de 1.600 kVA. La tensión subirá a 15.000 voltios para distribuirse por todo el recinto, una infraestructura crítica donde el suministro no admite cortes.Según ha publicado Infodefensa, la clave del esquema está en los dos depósitos aéreos de gasóleo de 25.000 litros cada uno. Esa reserva permitirá funcionar 96 horas sin repostar, una franja considerada suficiente para que el sistema nacional vuelva a estabilizarse. La cúpula del Ejército del Aire ha colocado la resiliencia eléctrica entre las prioridades del plan de inversiones para sus bases peninsulares.El proyecto también cierra el llamado anillo de media tensión entre la zona sur y la zona de San Lamberto. Los equipos de obra interceptarán la línea subterránea de 15 kV existente, levantarán un nuevo centro de seccionamiento y añadirán un transformador adicional de 400 kVA. El movimiento permite desconectar de la red comercial el centro que da servicio a esa parte del recinto y reasignar la titularidad al abonado militar, en línea con otras apuestas tecnológicas del Ministerio de Defensa.Los pliegos exigen al adjudicatario suministrar grupos electrógenos provisionales mientras duren las obras y coordinar los cortes con los servicios de mantenimiento, con trabajos en horario nocturno o festivo cuando sea necesario. El precio pesa un 90% en la valoración, frente a un 5% para el control de calidad y otro 5% para la ampliación de la garantía. Las empresas tienen hasta el 12 de mayo de 2026 para presentar oferta, en un mercado en el que el precio mayorista de la luz ha vuelto a caer.La obra incluye demoliciones de bancadas, zanjas kilométricas, cimentaciones de hormigón armado y reposición de pavimentos en zonas operativamente sensibles. Cuando termine, Zaragoza dejará de depender de un interruptor comercial para mantener viva una de las instalaciones más estratégicas del territorio español.