Ocurrió hace 50 años: cuando Mick Jagger estuvo cerca de morir por una sobredosis de heroína

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La historia de los Rolling Stones es puro exceso en cualquier sentido imaginable. De todos es conocido el flirteo -y algo más- de varios de sus componentes con las drogas, incluso las más duras, y en este sentido nadie ha dado más que hablar que su guitarrista, Keith Richards, un auténtico superviviente. Lo que no se conocía hasta ahora es que su cantante, Mick Jagger , también estuvo a punto de morir por una sobredosis de heroína. Aquello ocurrió en 1976, hace 50 años. Así lo cuenta una nueva biografía de la legendaria banda inglesa escrita por Bob Spitz y titulada simplemente como 'The Rolling Stones: The Biography'. En ella, el expresidente de Rolling Stones Records, Marshall Chess, afirma haber reanimado a Mick Jagger después de que el cantante se desplomara en su apartamento. Según el libro, la actriz Faye Dunaway ayudó al cantante a conseguir una habitación privada en un hospital y así poder salvar su vida. Aquellos eran tiempos salvajes. Los Rolling Stones era literalmente 'la banda', un grupo que había trascendido y que llenaba estadios con el sonido de sus guitarras y la voz viciosa de Mick Jagger. Pero no solo llenaban las páginas de los diarios con la indiscutible calidad de sus discos y conciertos, sino también con los escándalos de sus vidas. A todos los niveles, también con sus paseos por el lado salvaje de la vida. Por entonces se hablaba más de Keith Richards que de ninguno otro. Mick Jagger siempre era más discreto. Y no se ha sabido nada de su relación con la heroína hasta ahora, cuando se cumplen 50 años de un suceso que pudo acabar en tragedia. Marshall Chess, ahora de 84 años, cuenta cómo tuvo que reanimar al cantante en su apartamento en 1976 después de que ambos compartieran un gramo de heroína. Aquello sucedió después de una salvaje gira europea de los Rolling Stones en la primavera de 1976. Según cuenta el colaborador de la banda, Mick Jagger lo llamó una noche a su apartamento en Nueva York para decirle que estaba aburrido y que se pasaría por su casa para hacer algo más. El ejecutivo señala que el cantante llegó «nervioso» y que ya había consumido alcohol, y probablemente también cocaína, y a su llegada insistió en que la fiesta debía continuar. Entonces surgió la idea de llevar la noche hacia un lugar más alto, también más peligroso, y decidieron llamar a un «traficante de heroína budista» para conseguir la droga. Media hora después todo estaba dispuesto: las agujas, el encendedor, el papel y un gramo de heroína. Apenas 10 minutos después, Mick Jagger se desplomaba inconsciente sobre el suelo. «Se le estaban poniendo los labios azules. No sabía qué más hacer. Estaba aterrado», cuenta Marshall Chess en el libro. Presa del pánico, abofeteó a Mick Jagger repetidamente. Sin éxito. «¡Mick Jagger va a morir en mi maldito apartamento!», pensaba repetidamente lleno de angustia. Así que llamó a una ambulancia y luego a Ahmet Ertegun, director de Atlantic Records y anfitrión de la fiesta en la que el cantante de los Rolling Stones había estado esa misma noche. Según el libro, el abnegado Ertegun, una leyenda en el mundo de la música, llegó unos minutos después con la actriz Faye Dunaway, quien también había estado en la misma fiesta. Chess le había practicado el boca a boca a Mick Jagger hasta que llegaron los servicios de emergencia y le administraron oxígeno, momento en el cual volvió a respirar. Posteriormente, fue trasladado al exclusivo y discreto Hospital Lenox Hill, donde Faye Dunaway ayudó a conseguir una habitación privada para evitar la publicidad. En este caso, y a diferencia de muchos otros, Marshall Chess tuvo un ataque de lucidez y se dio cuenta de que esa vida no era para él. Fue la gota que colmó el vaso y decidió a su puesto poco después. Porque la compañía de los Rolling Stones nunca ha sido para cualquier cuerpo. Mick Jagger ya había sido arrestado en 1969 por posesión de drogas en su casa y entonces las autoridades afirmaron haber encontrado heroína, aunque el cantante siempre sostuvo que le habían tendido una trampa, que solo querían aprovecharse de su nombre para realizar una detención ejemplarizante. Y en 2010, su exnovia Jerry Hall afirmó que él había fumado heroína cuando se conocieron, pero que la dejó cuando empezaron a salir. «Le dije que no podía estar con él si consumía drogas y le dije: 'Vete y no vuelvas hasta que estés sobrio'», escribió en sus memorias. «Lo logró, tenía una fuerza de voluntad increíble», añadió. Se ha contado profusamente la relación de Keith Richards con la heroína y también se conoció más recientemente que el apacible batería Charlie Watts, ya fallecido, fue adicto en una etapa breve de los 80. Pero no ha sido hasta ahora cuando se acaba de conocer de una forma de lo más explícita cómo la heroína también pudo acabar con la vida de Mick Jagger. Han pasado 50 largos años.