Atlético y Arsenal, dos equipos al borde de un ataque de nervios

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Huele a partido grande en las inmediaciones del Metropolitano, que este miércoles acogerá la única semifinal de Champions League en su joven historia. Atlético de Madrid y Arsenal se citan esta noche ( 21.00 horas, Movistar Plus ) en la primea de las dos batallas que dan acceso a la gran final de Budapest y, por ende, al título de títulos, a la famosa 'orejona', un metal que ni españoles ni ingleses poseen en sus abultadas vitrinas, pues mientras los rojiblancos han fracasado en hasta tres ocasiones a la hora de levantarlo (Bruselas 1974, Lisboa 2014 y Milán 2016), los londinenses aún mantienen el escozor producido por París 2006, cuando fueron fulminados por el Barça y aquel inesperado gol de Belletti en el minuto 81. De hecho, y pese a ser considerados como dos de los escudos más relucientes de Europa, ambos comparten cierta leyenda negra en los tiempos modernos, recurrentes unos ataques de nervios que han decantado la balanza de la gloria hacia el bando rival durante los torneos continentales más importantes. Aunque los rojiblancos todavía mantienen abierta la herida producida por su doble derrota ante el Real Madrid , los británicos van más allá y han construido una racha de cinco finales europeas perdidas de manera consecutiva, un mal de ojo que comenzó con la Recopa de 1995 ante el Zaragoza con el icónico tanto de Nayim y que se prolongó hasta 2019, mutilados los 'gunners' por el Chelsea en la última estancia de la Europa League (4-1). En ese duelo de malditos, el Atleti ya sabe lo que es imponerse a sus rivales. En las semifinales de la Europa League de 2018, un gol de Diego Costa en la vuelta del Calderón permitió avanzar a los locales (2-1 en el global) y más tarde coronarse en Lyon ante el Marsella. Catástrofe tras catástrofe que el club inglés se empeñó en remendar el pasado verano, cuando se gastó un total de 280 millones de euros en hombres como Zubimendi (70), Eze (69), Gyokeres (67) o Madueke (56) para construirle un sólido bloque a Mikel Arteta. Y lo cierto es que la fórmula parece haber funcionado, ya que el Arsenal es, a día de hoy, todo un búnker en la Champions al haber encajado solo cinco goles, cuatro de ellos en la fase de liga y uno en las eliminatorias, ante el Bayer Leverkusen en los octavos. Una loable actitud defensiva que para nada empequeñece su potencial ofensivo, séptimo grupo que más ha marcado en el torneo (27), a siete del Atleti, eso sí, pese a que los de Simeone jugaron dos choques más en la repesca. Una solidez que también se ha trasladado a la Premier League, líderes los de Arteta tras 34 jornadas disputadas, aunque con el Manchester City pisándoles los talones , a tres puntos los de Guardiola y con un partido menos. Pese a la bajas para esta noche (Mikel Merino, Havertz, Timber) y a que su nivel ha descendido en los últimos meses de temporada, el Arsenal, en términos generales, es un equipo formidable que ha hecho una gran apuesta para firmar un doblete inédito en sus 140 años de historia. «Con todo lo que me preocupa el Arsenal, no tengo tiempo de pensar en otras cosas», aseguró Simeone ayer en rueda de prensa , donde algunos periodistas consiguieron arrancarle un par de sonrisas con varias felicitaciones por su 56 cumpleaños. «No hay presión, hay responsabilidad, ilusión de estar cerca de un objetivo enorme que nunca logró el club. Hay que prepararse para jugar, al final los futbolistas deciden por su jerarquía, personalidad, trabajo... Queremos jugar el partido que imaginamos y llevar el partido a donde les podamos hacer daño», explicó el argentino, que además de confirmar que Lookman todavía arrastra algunas molestias (Nico González se queda fuera después de una lesión de última hora), fue contundente cuando fue preguntado por el trágico pasado de su equipo en la competición: «No nos debe nada nadie, las cosas hay que trabajarlas y que la diosa fortuna esté de tu lado». Koke , siempre mucho más alegre que su maestro, quiso restarle presión al equipo: «Jugar unas semifinales de Champions es algo mágico, tienes los mismos nervios que en una primera cita con la chica que te gusta (...). No siento que necesite esta Champions, me pesa más la ilusión de estar aquí. Disfrutaré las semifinales como las tres anteriores».