La Marina del Ejército Popular de Liberación ha enviado al sur su pieza naval más reciente. El buque de asalto anfibio Sichuan, primero de la clase Tipo 076, abandonó Shanghái rumbo al mar de la China Meridional para iniciar una nueva fase de pruebas operativas, según confirmó el portavoz de la PLAN el 23 de abril de 2026.El movimiento marca un salto cualitativo respecto a los buques de la clase anterior. El Sichuan supera las 40.000 toneladas de desplazamiento a plena carga, exhibe una superestructura con doble isla y monta una cubierta de vuelo continua, soluciones reservadas hasta ahora a portaaviones convencionales.Las pruebas en el sur permiten evaluar sistemas en aguas más exigentes que las que rodean al puerto de Shanghái. Los astilleros chinos llevaban meses preparando esta salida tras una serie de ensayos próximos a la base de origen. Hainan se convertirá en su zona habitual de adiestramiento durante las próximas semanas.Una plataforma híbrida sin precedentesLa gran novedad técnica está en la cubierta. El Sichuan estrena el primer sistema de catapulta electromagnética instalado en un buque anfibio chino, una solución comparable a la que monta el portaaviones Fujian. Esa decisión rompe con el modelo del anterior Tipo 075, que dependía del despegue corto y limitaba la operativa a helicópteros y aeronaves ligeras.Con la nueva catapulta el buque puede lanzar y recuperar aeronaves de ala fija de mayor peso. Los analistas occidentales señalan que el diseño está pensado para integrar drones de combate furtivos GJ-11 y, en una segunda fase, una variante naval del caza J-35. La catapulta electromagnética china es la primera operativa en un buque que no es propiamente un portaaviones, una hibridación que difumina las fronteras entre ambas categorías.Implicaciones para Taiwán y la regiónEl despliegue se produce en un momento delicado. Pekín multiplica los ensayos navales frente a la costa taiwanesa y ha elevado la frecuencia de incursiones aéreas sobre la línea media del estrecho. El Sichuan refuerza la capacidad anfibia china con un instrumento que puede combinar transporte de tropas, helicópteros y vehículos no tripulados de combate en una misma misión.Para Washington el dato preocupa. Dos grupos de portaaviones chinos ya operan de manera coordinada en el Pacífico occidental, y la incorporación del nuevo anfibio amplía la capacidad de proyección por encima de lo que había previsto la inteligencia naval estadounidense para 2026. La era electromagnética china avanza más rápido de lo que admitían los informes del Pentágono hace solo un año, según se desprende de la expansión de la flota.Cómo encaja en la doctrina naval chinaEl Sichuan no sustituye a los portaaviones, sino que añade un eslabón intermedio entre la flota de superficie convencional y la nueva generación CATOBAR. La PLAN dispondrá así de un buque preparado para operaciones expedicionarias prolongadas, capaz de saturar el espacio aéreo enemigo con drones lanzados desde cubierta. Es una doctrina de proyección anfibia distinta a la estadounidense de la clase America.La propulsión es convencional, no nuclear, lo que limita la autonomía estratégica respecto a los buques estadounidenses Wasp o America. Los nuevos destructores Tipo 055 aportan la cobertura aérea y antimisil que el Sichuan necesita para operar en aguas hostiles. La arquitectura de fuerza naval china resulta así coherente con la postura que Pekín lleva años construyendo en el Pacífico occidental.La entrada en servicio plena está prevista, según fuentes citadas por Army Recognition, antes de que termine 2026. El calendario chino marca un ritmo industrial vertiginoso: del lanzamiento al estreno operativo apenas habrán transcurrido dieciocho meses, una cifra que ningún rival regional alcanza.