El Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (Icaic) acogió hoy un encuentro donde se destacó el valor artístico y humano del filme Calle 232, del reconocido cineasta Rudy Mora.La producción, que reconoce el rol del cuidador, mereció La Rosa de Acero del Proyecto Sociocultural Cabildo Quisicuaba, uno de los premios colaterales otorgados en diciembre pasado en el 46 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.En el encuentro, una evocación al talento y la sensibilidad, participó el director de cine cubano, el presidente de Cabildo Quisicuaba, Enrique Alemán, el presidente del Icaic, Alexis Triana, entre otros profesionales y miembros de ambas instituciones. Ver su película nos remontó a lo que hacemos y cómo lo hacemos, y la importancia de la utilidad de la virtud, expresó Alemán, quien dialogó sobre la misión del proyecto, creado el 12 de octubre de 1939, con una proyección hacia las comunidades del país.La institución lleva adelante 34 proyectos humanitarios con reconocimiento social y vínculos multilaterales, añadió, en tanto posee dentro de su Centro de Vida Asistida en San Antonio de los Baños, al suroeste de La Habana, la sala de cuidados paliativos más grande de Cuba.Alemán significó el trabajo del cuidador, “el que palea el dolor, la angustia y la ansiedad, sobre todo la soledad y el abandono”.La solidaridad es de hombres de buena voluntad, por eso reconocemos tanto lo que refleja la cinta, porque forma parte del trabajo de nuestro programa de reinserción social con el habitante de calle, aseguró.Es experiencia de todos nosotros y no hemos creado nada nuevo que multiplicar el amor, dijo, el ingrediente fundamental de nuestra obra.El amor que nos enseñó Martí, Fidel y que radica en la voluntad política de continuar el proyecto de nación, aseveró.Hacia eso nos dirigimos cada día, explicó, al referirse a la labor que procura que las personas olvidadas por sus propios familiares sean parte de esta “patria amada”.Mora agradeció el reconocimiento y lamentó que el tema de la película, aunque es una realidad importante, no se aborde con frecuencia.Así transcurrió, en un “acto familiar y hermoso”, el homenaje a una producción que aborda con sensibilidad el rol de quien cuida, en muchas ocasiones, desde la humildad y nobleza.