No es el Verano Sangriento de 1959, el de aquella rivalidad entre Luis Miguel Dominguín y Antonio Ordóñez que Hemingway convirtió en crónica inmortal. Es la Primavera Sangrienta de 2026, el abril de grandes faenas, de toros embistiendo y de la cara negra de la Fiesta. La del recuerdo de que los toros cogen, los toros hieren, los toros matan. Heridos de gravedad han caído los dos grandes ases del escalafón, el genio de La Puebla y el número 1 del Perú, rivales y complementarios. Son Morante y Roca Rey la columna vertebral de la Fiesta. Son las dos figuras imprescindibles en las ferias, los que arrastran a la masa, los que llenan. Dos cornadas gravísimas en el mismo ruedo,... Ver Más