Medvedev: «En la pista parezco enfadado y loco, pero realmente puedo ser amable en la vida real»

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Lo admitirá él mismo al final de la entrevista, que en la pista parece uno, pero en las distancias cortas el ruso Daniil Medvedev (30 años, 10 del mundo) muestra quién es realmente sin la raqueta. Completa un discurso de quien ha leído mucho, ha estudiado Económicas y Comercio, es un gran aficionado al ajedrez y ha aprendido a tomarse los pequeños logros y las sonrisas de sus hijas como la mejor de las victorias. Llega a Madrid después de perder 6-0 y 6-0 en la primera ronda en Montecarlo, y atiende a ABC después de una ronda por ocho televisiones con la calma de quien sabe que el tenis es una cosa y la vida, lo más importante. -¿Con qué expectativa llega a Madrid? -Quizá llego este año con expectativas más bajas de lo habitual. Pero siempre que juego un torneo quiero dar lo mejor de mí. Sé que cuando estoy en mi mejor momento puedo ganar torneos en tierra batida, como hice en Roma en 2023. Así que espero estar listo para jugar un buen tenis e intentar ganar. -Siempre ha dicho que no le gusta mucho la tierra batida. Si pudiera borrar todos los torneos menos uno, ¿con cuál se quedaría? -¿Solo uno? Me quedo con Roma porque lo gané. Aunque sea por diferentes razones, quizás me guste un poco más Madrid, o un poco menos Roma, pero es que allí gané. Y además me gusta la ciudad, así que, Roma, sí. -Hace poco hizo algo realmente difícil en estos días, que es ganar a Carlos Alcaraz y de manera rotunda (en Indian Wells). ¿Qué se siente: alivio, confianza, 'sigo siendo muy bueno'? -Fue increíble. Hice un gran partido. Siempre te hace sentir bien cuando sabes que puedes lograr las cosas. Y aunque no gané a Sinner, le di una buena lección con una actuación muy sólida. Así que me gusta comprobar que, cuando juego mi mejor tenis, puedo competir contra ellos. -¿Son tan tan buenos? -Su fortaleza reside en que casi siempre juegan a su mejor nivel, aunque no lo demuestren así del todo. Pero significa que cuando bajan su nivel, su nivel es solo un poco inferior. Y por eso les ganan a todos. En cambio, en mi caso, el nivel fluctúa más. Así que espero volver a encontrar mi mejor momento y tratar de vencerlos. -¿Siente que ha cerrado un poco el espacio con ellos, que están más cerca? -Con Jannik y con Carlos, no; están muy lejos de todos en este momento. Quizá en regularidad de resultados, Zverev pueda estar un poco más cerca. Y por eso es tres del mundo. Pero, aún así, también para él es difícil vencerlos. Y siguen ahí en la cima. Así que, por ahora, la diferencia es enorme, pero no es un problema. Juegan bien, así que intenta dar lo mejor de ti mismo. - ¿Qué es lo que más le frustra de jugar contra ellos? -Muchas cosas. Sinner ahora ha mejorado muchísimo su saque. Es muy difícil de contrarrestar. De Carlos es más la potencia de sus golpes, la potencia de su derecha. Y de repente, pam, te hace una dejada. Y no es solo eso, porque a la potencia es que luego nunca sabes qué esperar. Las dejadas son buenísimas, y aunque te las esperes, no tienes la seguridad de que vayas a ganar el punto, son rapidísimas. Es que, básicamente, tienen todos los golpes del repertorio. Y la mayoría pueden ser mejores que los tuyos. Así que no es fácil defenderse. -¿Echa de menos a Nadal y Federer como tenista o como aficionado? -Creo que más como aficionado, porque no era fácil jugar contra ellos. Pero es el ciclo de la vida. Cuando te haces mayor y tienes muchas lesiones, lo lógico es que pares. Pero como aficionado, sin duda que los echo de menos. Era increíble cuando era joven ver los partidos de Federer, Murray, Nadal y Djokovic. Eran partidos increíbles. Pero también cuando jugaban contra Berdych, Tsonga… claro que casi siempre perdían. Pero hubo algunos que consiguieron ganar, incluso en Grand Slams. Así que era una época muy divertida. Pero ahora con Alcaraz y Sinner también es muy divertido el tenis. No me veo a mí mismo, pero espero que la gente que me vea también disfrute. Me veo, pero en algunas repeticiones. No mucho. -¿Se ha sido un poco injusto con su generación? No es fácil estar entre una época y ahora esta especie de Big 2. -Así son las cosas. En nuestra generación no tuvimos un jugador del calibre del Big 3, o del que tienen ahora Carlos y Jannik. Juegan mejor, son más fuertes, más consistentes, más rápidos. Así que no es un problema ser peor que ellos. Igual que no lo era ser peor que Nadal, Federer y Djokovic. En aquella época, Wawrinka ganó tres Grand Slams; Cilic uno, y Murray, tres. Y luego llegamos Thiem y yo gané uno también. ¿Alguien más? No, nadie más. Así son las cosas. No tenemos un jugador que vaya a ganar 15 Grand Slams y jugar el mejor tenis de su vida día tras día. Pero tenemos algunos jugadores increíbles que aún pueden ganar un Grand Slam, al menos ganar muchos torneos grandes. -Y ahora, cuando llega a casa, ya no es el 10 del mundo o el ganador de Roma, es 'papá'. ¿Cómo cambia eso la relación con el tenis? -Es muy diferente porque tienes mucha mas responsabilidad. Antes ¿qué existía? El tenis. Un poco de obligaciones con los patrocinadores y cosas así; y tu pareja. Punto. Y luego tienes un hijo, y ahora otro, y es mucha responsabilidad. Pero también mucha diversión y mucho amor. Cuando termine mi carrera tenística, estaré mucho más orgulloso de ser un buen padre que de ser un buen tenista. -¿Cómo compagina seguir mejorando para ser un gran tenista y para ser un buen padre? -Es muy importante encontrar un equilibrio; decidir qué quieres y dónde quieres pasar más tiempo. Sigo sabiendo que quiero jugar al tenis. Y significa que muchas veces estoy fuera de casa, así es la vida de un tenista. Tampoco siempre es fácil viajar con ellas, porque aún son pequeñas. Así que lo difícil es encontrar ese equilibrio. Intento jugar menos torneos. No jugué en Barcelona ni en Múnich y estuve en casa. Y luego viajamos cuando no es demasiado lejos de casa. Por ejemplo, están aquí en Madrid. -¿Quizá ahora una derrota está menos tiempo en la cabeza? -En eso no he cambiado. Está exactamente lo mismo. Lo que cambia es lo que haces antes o después de la derrota. Lo analizas con tu equipo, lo analizas contigo mismo. Y en otros momentos, buscas alejarte. Y ahí la familia es lo mejor. Y las niñas. Mi vida es buena y trato de recordármelo. -¿Ahora una victoria es que las niñas se duerman pronto? -Sí, sí, absolutamente. Y muchas otras cosas pequeñas. A veces solo vestirlas es una gran victoria. Pero a veces se me olvida. Cuanto más trates a las cosas pequeñas del día a día como una victoria, más diversión encontrarás en todo. Y sí, mejor te sentirás en la vida. -¿Cómo puedo aprender a jugar al estilo Medvedev? ¿O es irrepetible? -Tienes que ser alto, y muy delgado. Yo lo era de joven, bueno y todavía lo soy. Y tengo las piernas y los brazos largos. Creo que viene de eso. Cuando entreno con chicos altos veo que su técnica es diferente. Y me parecen tan poco ortodoxos como yo. Pero como no han ganado ningún Grand Slam no hablamos tanto de ellos. Pero creo que es por eso que es un poco diferente encontrar la coordinación que tienen otros. -¿Cuál cree que es la mayor idea equivocada que la gente tiene sobre usted? -Cuando a mí me gusta alguien, intento leer y seguir todo lo que puedo sobre ello o sobre esa persona. Y así llego a conocerla un poco mejor. Y creo que le pasa a la gente. Que me ve en el partido y piensa 'vale, ahora ha hecho esto, está enfadado, o está loco, no me gusta lo que hace…' Pero no es así en la vida real. Creo que esa es la mayor idea equivocada que la gente tiene de mí. Porque para mí el tenis y la vida son cosas distintas. Realmente creo que puedo ser amable y muy relajado en la vida real.