Llegaba al lugar acordado con una sonrisa en el rostro y un juego de uñas diferente al que portaba cuando comenzó el torneo. El gesto de satisfacción lo mantiene desde el principio, provocado ahora por una primera victoria en el Mutua Madrid Open. En cuanto a la manicura, el rosa palo ha dejado paso a un azul profundo. Ambos detalles actúan como reflejo de la personalidad de Coco Gauff que, con 22 años, es la número 3 del mundo. Con la mirada risueña de la juventud, su ranking es ya el de una tenista madurada en el deporte. La estadounidense es parte de una nueva promoción de tenistas que parece emerger con fuerza y que han sabido demostrar que la suya no es una generación abandonada a las genialidades de Internet, sino consciente de que la realidad se disputa fuera. En su caso, se juega sobre una pista, raqueta en mano. El sueño que comenzó a los seis años ha desembocado en la victoria de dos Grand Slam. El año pasado, Roland Garros fue suyo y, en 2023, lo fue también el US Open, una conquista en casa. Hace una temporada que, en el Mutua Madrid Open, estuvo a punto de derrotar a la todavía líder del ranking, Aryna Sabalenka. Hoy dice, entre risas pero sin atisbo de duda, que ha vuelto a por ese triunfo. —¿Se ve más cerca del número 1? —Definitivamente, siento que mi juego está mejorando hasta el punto en el que me veo más cerca de lograrlo. —Tras hacerse con dos Grand Slam, ¿ha cambiado en algo su vida? ¿A cuál mira con más ganas ahora? —No sé si mi vida ha cambiado demasiado de puertas para afuera. Internamente, fue increíble alcanzar una meta tan querida, pero tengo a mis amigos, a mi familia, que siempre van a estar aquí pase lo que pase. Mi mente ahora está en Roland Garros, aunque también me gustaría ganar o Wimbledon o el Open de Australia, porque no lo he hecho todavía. —¿Es cansado estar siempre bajo el foco? —Con determinados aspectos es cansado, porque se destaca un pequeño fragmento de audio y no se tiene en cuenta el contexto. Pero es parte del trabajo, así que está bien. Creo que hay más aspectos positivos que negativos, dependiendo de cómo lo mires. —Es una persona muy competitiva, que juega hasta el final todos los puntos. ¿Entrena para ser así o le viene de nacimiento? —Me han dicho que es de nacimiento. Mi madre me ha contado muchas historias de cuando era niña, haciendo carreras contra mis primos, incluso cuando eran diez años mayores y, aun así, me decepcionaba si perdía, pero no me daba por vencida. —¿Cuánto tiempo queda en su mente una derrota? —Depende de cuál sea. Si es cualquier torneo, a excepción de un Grand Slam, suelen ser uno o dos días, incluso menos. Pero si hablamos de Grand Slams, esas derrotas se quedan un poco más, como una o dos semanas. —En Australia, una cámara la grabó sin que lo supiera rompiendo una raqueta tras perder un partido. La tenista Iga Swiatek dijo entonces que, en ocasiones, parecía que los jugadores eran animales de zoológico. ¿Siente que eso sucede en Madrid? ¿Es un sentimiento generalizado en todos los torneos? —Aquí no me percato tanto de las cámaras y no sé qué se está publicando. Solo las he visto en el gimnasio y no me importa que las haya ahí, pero creo que tras mi incidente en Australia están cuidando más la privacidad de los jugadores. He llegado aquí a las 11.00 horas y serán ya las 19.15, así que estamos aquí muchas horas, y no creo que debamos estar todo el tiempo monitorizados. —Ha comentado en varias ocasiones su lucha contra su propio perfeccionismo. ¿Qué se repite mentalmente mientras juega para evitar ser tan dura consigo misma? —Lo principal es asegurarme de que estoy tomando las decisiones correctas y eso hace que a la larga tenga más victorias que errores. Intento no enfadarme por un punto porque puede derivar en perder cinco o seis más, así que trato de olvidarlo en cuanto sucede. —A su edad, es una de las más jóvenes en el top del ranking. ¿Tiene la sensación de que su deporte deja a las mujeres jóvenes ser dueñas de sus carreras o siente que debe pedir permiso para expresarse? —Nunca he sentido que deba pedir permiso para alzar mi voz. No es así como me criaron. La gente sabe que voy a pronunciarme, pero definitivamente pienso que el tenis es un deporte para aprender quién eres a muy temprana edad, porque te sitúas en muchas circunstancias diferentes. Te fuerza a madurar más rápido, que creo que en su mayor parte es algo bueno mientras estés rodeado de la gente adecuada, y yo soy muy afortunada de tener a las personas idóneas a mi alrededor, que me guían en una buena dirección. —¿Espera que Aryna Sabalenka llegue a la ronda final? ¿Qué dificultades encontró al jugar contra ella? —No espero nada solo porque hay otras muchas buenas jugadoras en el campo que podrían ganar, pero ella probablemente sea la favorita en la otra parte del cuadro para llegar a la final. Si llego yo también, sería una buena revancha del año pasado, y espero poder cambiar el resultado. —¿Qué haría si ganase el Mutua Madrid Open? —Me comería un filete en cualquier parte. He escuchado que tenéis una vida nocturna muy entretenida, así que quizá iría directa a algún lugar después de ganar, porque todavía no la he experimentado al estar siempre concentrada en el torneo. Pero si gano, lo probaré. —Su relación con la arcilla es complicada, usted misma ha dicho que no llegan a conectar. Tras la victoria de este primer partido en tierra batida, ¿siente que la relación está empezando a funcionar? —La verdad que no, me he caído y mi dedo está sangrando. No sé, estoy cansada de caerme en la arcilla. Solo quiero ir a un partido en el que mi rodilla o pie no choque contra el suelo. La tierra batida está bien, me gusta ganar en ella, se adapta a mi estilo de juego, pero son las pequeñas cosas, necesito averiguar cómo no caerme tanto. —En redes sociales hemos visto una versión diferente, alejada del tenis. Si este deporte desapareciese mañana, ¿qué parte cree que le sorprendería a la mayoría descubrir de usted? —Parezco muy seria en la pista y siento que la gente no espera demasiado de mí, pero me considero graciosa. En mis entrevistas no intento serlo, pero a veces hablo demasiado y las cosas me salen solas y pienso que son graciosas. También tengo muchos intereses de nicho. Me gusta el anime, Marvel, la serie 'Heated Rivalry' y otras cosas de Internet, y creo que eso sorprendería a la gente. —¿Piensa alguna vez en cómo sería su vida sin tenis, cuando tenga que retirarse? —No he mirado a un futuro tan lejano, así que no tengo ni idea de cómo será mi vida después del tenis, porque siempre ha sido mi vida desde que era una niña. Pregúntame lo mismo en diez años.