Los demócratas abrazan el método de Trump para ganar las elecciones

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Lo habitual en Estados Unidos es que cada diez años los estados ajusten los mapas electorales para la siguiente década. Pero este 2026 el país está llevando a cabo unos cambios no vistos desde 1800: ambos partidos, republicanos y demócratas, se han lanzado a una carrera por usar la manipulación electoral en su favor de cara a las elecciones de medio mandato, que se celebrarán en noviembre. De fondo, los expertos alertan del peligro de extender la desconfianza en el sistema.Este martes, los demócratas aseguraron cambios en el mapa electoral de Virginia que podría traducirse en cuatro escaños más en los comicios de noviembre. Los votantes del estado que limita con Washington DC, la capital del país, aprobaron redibujar los distritos de un modo que aumenta las posibilidades del Partido Demócrata de recuperar el control de la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Aunque era un referéndum en solo uno de los 50 estados, la consulta se ha convertido en una noticia de alcance nacional, con dirigentes de ambos partidos implicados en la campaña, incluido el presidente, Donald Trump.El referéndum en Virginia ha confirmado hasta qué punto los demócratas han asumido la estrategia que Trump activó el verano pasado en Texas: rediseñar distritos para ayudar a los republicanos en la Cámara Baja. El gerrymandering, como se conoce en inglés, es un viejo conocido del sistema electoral estadounidense, pero la izquierda era más reticente a usar una técnica que consideraban poco justa. Ahora, sin embargo, hacen campaña a favor de emplearla: aseguran que es la única manera de contraatacar la agenda de Trump. En una entrevista televisiva esta semana, el líder demócrata en el Congreso, Hakeem Jeffries, aseguró que Trump “intentó amañar las elecciones redibujando el mapa electoral nacional” y defendió combatirlo haciendo lo mismo. En total, el mapa electoral ya se ha cambiado a lo largo del último año y medio en siete estados: Texas, Misuri, Ohio y Carolina del Norte (a favor de los republicanos), California, Utah y Virginia (a favor de los demócratas). Además, Maryland, Carolina del Sur y Washington han presentado proyectos de ley para cambiar los mapas; en Florida el proceso de redibujar distritos ya ha comenzado, y otros cuatro estados están pendientes de órdenes judiciales sobre el mismo tema: Alabama, Luisiana, Dakota del Norte y Wisconsin.A la vez, varios estados más han considerado recientemente la posibilidad de redistribuir sus distritos electorales: Illinois, Kansas, Nebraska y Nuevo Hampshire. Algunos de estos estados se han reunido con funcionarios de la Casa Blanca o delegaciones del Congreso para discutir esa posibilidad, con lo que a lo largo de los próximos meses podrían aumentar los nuevos mapas electorales, condicionando, en consecuencia, las elecciones de noviembre.Con la victoria de los demócratas, Virginia ha borrado la ventaja que los republicanos habían conseguido redibujando distritos electorales en otros estados, pero con el posible nuevo mapa de Florida podrían volver a ganar ventaja.“En pocas palabras, lo que están haciendo los dos partidos se conoce como gerrymanderin, una maniobra notoria en la que los mapas electorales se diseñan intencionadamente para dar ventaja a un bando, normalmente al que diseña los mapas, sobre el otro”, ha explicado el abogado y vicepresidente de la American Constitution Society Carl Unegbu en un artículo. “Y, si bien la manipulación electoral por motivos raciales está prohibida (...), la manipulación electoral partidista se considera permisible, gracias a la decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos en el caso de 2019”. “Pero, aunque sea legalmente permisible, la desventaja de la manipulación electoral partidista es enorme, sobre todo porque a los votantes victimizados del partido rival se les niega la oportunidad real de elegir a los representantes de su elección, en violación de la garantía de igualdad de protección de la 14ª Enmienda. Sin mencionar el efecto corrosivo de esta maniobra infame sobre la confianza de los ciudadanos en la legitimidad general del sistema electoral”, advierte el experto.El importante punto flaco de esta carrera por redibujar distritos es, según analistas, que aumente la desconfianza en un sistema electoral constantemente golpeado por las acusaciones recurrentes de fraude electoral del presidente. Trump ya dijo el miércoles que el referéndum de Virginia había sido “manipulado” sin citar pruebas que respalden esa afirmación.“¡ANOCHE SE CELEBRARON ELECCIONES FRAUDULENTAS EN VIRGINIA!”, publicó el presidente en Truth Social, culpando al voto por correo del resultado de la votación. Trump continúa sin reconocer el resultado de las elecciones presidenciales de 2020 pese a que ni tribunales ni políticos electos ni su propia Administración han encontrado pruebas de fraude. Esta misma semana, el director del FBI, Kash Patel, ha dicho en televisión que “pronto” van a producirse arrestos relacionados con esas "elecciones fraudulentas", insinuando que podrían llegar esta misma semana. Así, la Administración estadounidense multiplica sus esfuerzos por revivir la idea del fraude en 2020, solo a unos meses de las elecciones de medio mandato de este 2025.