Juan (74), como buen andaluz, se considera una persona muy abierta y abonada al cachondeo, «para mi lo primordial es tener siempre una sonrisa en los labios», aseguró en 'First Dates'. Entre la manera de ser dicharachera que se gasta y un buen físico, el hostelero jubilado afincado en Valladolid está hecho un conquistador y no dudó en presumir de ello en el 'dating show' al revelar que «mi talento sexual es hacerla de todo y que me hagan de todo». Ligues no le faltan, pero no encuentra una mujer compatible con su forma de ser. Por ese motivo, Carlos Sobera y el equipo del programa le concertó una cita con Concha (72), una soltera que cumplía con los requisitos de Juan: pasional, con buen cuerpo y picantona en la cama. O eso dijo. La enfermera jubilada de Salamanca defendió durante su presentación que «follar es uno de los mayores placeres de la vida». Su carácter y el de Juan hicieron 'match' enseguida, tan rápido como él se sintió atraído por su acompañante al conocerla. «La encuentro atractiva. La verdad es que me la comía entera y me la follaba sin dudarlo», confesó sin pelos en la lengua. El único inconveniente para que la cosa fluyera entre los dos: a Concha no le gustaban los hombres «con barriga y calvos», tal y como señaló en los totales. Ante un estímulo tan agradable, la mente de Juan se disparó a soñar. Y cuando supo que Concha era su cita, empezó a imaginarse galaxias infinitas donde perderse con ella. La velada transcurrió con el andaluz remando sin descanso por conquistarla y la salmantina dejándose querer, aún a sabiendas que no lo volvería a ver cuando terminara la noche. «Sí le he dado esperanzas, qué cabrona… Es que no puedo con esto», llegó a reconocer en privado. A pesar de que no lo veía como algo más, la velada entre Juan y Concha se tornó más picante de lo que ella pretendía, dándole a casi cada comentario de su cita un doble sentido. Confiado en que la atracción era recíproca, el hostelero jubilado relató con pelos y señales sus fantasías más pasionales. «Qué boca más guapa tienes… Imagínate lo que podrías hacer solo con esos labios. Tienen que hacer diabluras. Cuánto me gustaría morderlos», le sugirió a su acompañante. En respuesta, la soltera se empezó a abanicar sintiéndose acalorada. Un gesto que avivó las llamas del andaluz. Peculiar desde luego el juego de seducción de Concha enviando señales confusas a Juan, mientras él se creaba esperanzas que acabarían en el cubo de reciclaje. Eso sí, su insistencia dio frutos: en el reservado de 'First Dates' logró por intervención de los juegos del programa un beso de película. Concha se dejó llevar porque, según ella, hacía mucho que no daba uno. La experiencia terminó por inclinar la balanza. «Si lo llego a saber le doy un par de besos a mis gatos que saben mejor», reconoció entre risas a las cámaras. Él, sin embargo, se quedó con ganas de más. «La hubiese puesto mirando para Cuenca rápido», añadió. Ya en la decisión final, Concha tuvo que sincerarse por fin y se escudó en que los besos no le gustaron demasiado para darle el 'no' que cocinó desde el principio de la cita.