Colombia obliga a bancos a compartir datos: así cambia el acceso al crédito 

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Colombia obliga a bancos a compartir datos: así cambia el acceso al crédito Foto: FreepikEl sistema financiero colombiano acaba de dar un giro estructural que podría transformar la forma en que personas y empresas acceden al crédito. Con la expedición de una nueva reglamentación, el país entra en una etapa en la que los datos financieros dejan de estar concentrados en una sola entidad y pasan a ser un activo que los usuarios pueden mover y compartir. Se trata del Decreto 0368 de 2026, firmado por el Gobierno Nacional, que establece un sistema de finanzas abiertas (Open Finance) de carácter obligatorio. La norma introduce cambios profundos en el funcionamiento del sector financiero, con implicaciones directas para bancos, fintech y, sobre todo, para quienes buscan financiamiento en Colombia. Le puede interesar leer: La multinacional con planta en Bogotá que exporta millones de dólares a EE. UU., Europa, Brasil y México La nueva regulación obliga a las entidades financieras —incluidos bancos, aseguradoras, fiduciarias, comisionistas de bolsa y fondos de pensiones— a compartir los datos personales y financieros de sus clientes cuando estos lo autoricen expresamente . Este intercambio se realizará a través de interfaces tecnológicas estandarizadas (APIs), lo que permitirá que terceros autorizados accedan a información clave como historial transaccional, comportamiento de pagos y condiciones de productos financieros. En términos prácticos, esto significa que un cliente ya no dependerá exclusivamente del banco donde tiene su cuenta para acceder a crédito, sino que podrá compartir su información con otras entidades que compitan por ofrecerle mejores condiciones. Por qué el Open Finance es clave para el acceso al crédito El impacto más relevante se da en el acceso al financiamiento, especialmente para las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPymes). Hoy, gran parte del sistema se basa en la información que cada banco posee de forma exclusiva sobre sus clientes. Sin embargo, el decreto cambia esa lógica. “El Decreto 0368 obliga a compartir esos datos transaccionales y operativos con quien el empresario autorice y eso sí cambia las reglas del juego”, explicó Nicolás Villa, CEO de la fintech Platam . Esto implica que aspectos como ventas reales, flujo de caja o comportamiento con proveedores podrán ser evaluados por múltiples entidades, lo que abre la puerta a modelos de crédito más ajustados a la realidad de cada negocio. El cambio regulatorio responde a un problema estructural del mercado financiero colombiano. Las MiPymes representan más del 90 % del tejido empresarial y generan el 79 % del empleo, según cifras del DANE y el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo. Sin embargo, más de la mitad de estas empresas depende del crédito de proveedores para operar, debido a que el sistema financiero tradicional no les ofrece condiciones accesibles . Factores como evaluaciones lentas, exigencias de garantías elevadas y modelos de riesgo basados en información limitada han restringido el acceso al crédito para miles de negocios. ¿Qué información deben compartir los bancos? El decreto establece un alcance mínimo claro sobre los datos que deberán circular dentro del sistema de finanzas abiertas. Entre ellos se incluyen: historial transaccional de los últimos 12 meses, información del proceso de vinculación del cliente y características de los productos financieros vigentes.  Le puede interesar leer: El nuevo riesgo que pone en jaque la continuidad de los servicios públicos en Colombia Esto permitirá que nuevas entidades evalúen de forma más completa el perfil financiero de una persona o empresa, generando competencia entre oferentes. En la práctica, una empresa podrá compartir su historial con múltiples actores y obtener ofertas más competitivas en tasas, plazos y condiciones. El rol de las fintech y la nueva competencia El decreto también abre la puerta a una mayor participación de las fintech, aunque con matices importantes. Plataformas no vigiladas podrán acceder a los datos de los usuarios mediante esquemas voluntarios, pero no estarán obligadas a compartir su propia información, lo que genera un nuevo equilibrio —y también tensiones— en el ecosistema . Para Marcela Santiago Rizo, CEO de TumiPay, este cambio representa un avance relevante. “Después de años en los que las fintech impulsamos la conversación… ver que el país finalmente lo reglamenta representa orden, legitimidad y un marco claro”, afirmó . No obstante, advierte que aún existen barreras. La necesidad de convertirse en entidades vigiladas para competir en igualdad de condiciones implica altos costos regulatorios, lo que podría limitar la participación de algunos actores. Aunque el decreto marca un punto de inflexión, su éxito dependerá de la implementación. La Superintendencia Financiera tendrá seis meses para definir el cronograma técnico y doce meses para poner en funcionamiento el sistema de participantes. Las experiencias internacionales muestran que este proceso puede ser complejo. En la Unión Europea, menos del 30 % de los bancos eran compatibles con su sistema de open banking cinco años después de su implementación, mientras que en México el desarrollo ha sido más lento. Brasil, en contraste, logró integrar más de 70 millones de usuarios en menos de cuatro años, lo que demuestra el potencial de estos modelos cuando se ejecutan de forma efectiva. Otro reto importante es el desconocimiento del concepto. En Colombia, el 56 % de los ciudadanos nunca ha escuchado hablar de open finance, según datos de Datacrédito Experian. Esto evidencia que, además de la implementación técnica, será necesario un proceso de educación financiera para que los usuarios comprendan los beneficios y riesgos de compartir su información. El decreto introduce un cambio de fondo en el sistema: durante décadas, el acceso al crédito dependía de quién tenía los datos; ahora, el control pasa al usuario. Esto abre un escenario en el que bancos, fintech y otros actores competirán no por retener información, sino por ofrecer mejores productos, experiencias y condiciones. “Cuando miras el negocio real… encuentras negocios viables donde el sistema tradicional solo ve riesgo”, señaló Villa, resaltando el potencial de estos modelos.También puede leer: Trabajadores por prestación de servicios pagarán menos por pensión y salud: Hay nuevo falloEl reto será que la implementación esté a la altura de la ambición de la norma. Si se logra, el sistema financiero colombiano podría avanzar hacia un modelo más competitivo, inclusivo y centrado en el usuario. En adelante, la clave estará en cómo se equilibra la apertura de datos, la regulación y la innovación. De ese balance dependerá que esta reforma se convierta en un verdadero cambio en el acceso al crédito o en una promesa que tarde más de lo esperado en materializarse.