Expertos españoles y portugueses revelan una solución innovadora para una de las mayores amenazas para el castaño

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A lo largo de unos 20 años, la enfermedad de la tinta ha destruido un millón de castaños en Portugal. Ahora, un estudio realizado por científicos portugueses y españoles parece haber encontrado la solución.Phytophthora cinnamomi es el nombre del microorganismo subterráneo causante de la enfermedad que supone una pesadilla para los agricultores de Trás-os-Montes y otras regiones europeas dedicadas a la producción de castañas. Los científicos lo conocen como un oomiceto.La enfermedad de la tinta es una infección grave provocada por agentes patógenos similares a los hongos, que se propagan por el suelo e infectan a los árboles a través de las raíces. Cuando la enfermedad se manifiesta en el tronco y las hojas, el árbol ya no se puede salvar.Sin embargo, la enfermedad no afecta a todos los castaños de la misma manera. Por ello, los investigadores analizaron el castaño europeo y el castaño japonés. El primero suele destacarse por el valor de su fruto (castañas más grandes y valiosas), mientras que el segundo se distingue por su resistencia, especialmente en lo que respecta a la enfermedad de la tinta.La solución para combatir la enfermedad de la tinta podría estar en el ADN de los castañosUn estudio realizado por expertos españoles y portuguesas, cuya autora principal es Susana Serrazina, investigadora de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Lisboa (Ciências ULisboa) y del Instituto de Biosistemas y Ciencias Integrativas (BioISI), prevé la creación de una especie de vacuna para hacer frente a esta plaga que afecta a los castaños en la Península Ibérica.Tras realizar un análisis comparativo entre el castaño europeo y el castaño japonés, los investigadores de universidades ibéricas llegaron a una conclusión prometedora. La respuesta se encuentra a nivel genómico, en el ADN."En el laboratorio, infectamos plantas de las especies europea y japonesa y observamos qué genes activaba cada una de ellas para resistir la infección. Comprobamos que hay un conjunto de genes que el castaño japonés activa y que el castaño europeo no activa, o bien los activa mucho más tarde", explica Susana Serrazina.Identificar los genes es el primer paso para hacer frente al microorganismo subterráneo que causa la enfermedad, conocido como Phytophthora (Phytophthora cinnamomi).La falta de activación y la activación tardía de los genes acaban limitando la producción de una proteína similar a la ginkbilobina, que tiene la capacidad de frenar o mitigar la enfermedad de la tinta en los castaños europeos. Por otro lado, en los castaños japoneses, la activación de los genes que producen la proteína aumenta significativamente, lo que hace que la enfermedad de la tinta se frene debido a la secreción de la proteína similar a la ginkbilobina.A pesar de los exhaustivos estudios realizados hasta la fecha, no se conocen productos químicos eficaces para el tratamiento de la enfermedad de la tinta. Sin embargo, este prometedor estudio permite abordar el problema desde varios frentes.El uso de la proteína codificada por el gen del castaño japonés como forma de preactivación de la defensa, a modo de vacuna.El uso del gen como marcador molecular. Permite identificar los árboles con mayor probabilidad de contraer la enfermedad.Llevar a cabo la edición genética con el fin de crear nuevas variedades de castaño que ya nazcan con una resistencia a esta enfermedad.El prometedor potencial de este descubrimiento para la comunidad científica Susana Serrazina destaca que estos hallazgos han puesto de manifiesto el potencial de la sobreexpresión génica dirigida para mejorar la resistencia a las enfermedades en el castaño europeo. De este modo, se contribuye inevitablemente al aumento de la producción de castañas (fomento de la seguridad alimentaria), lo que refuerza la resiliencia de esta especie arbórea frente a los retos actuales y futuros, como las enfermedades y los fenómenos climáticos extremos.Artículo relacionadoEste hongo que inspiró The Last of Us convierte a los insectos en zombis. ¿Podría hacer lo mismo con los humanos? Según la investigadora portuguesa, los próximos pasos consisten en la edición precisa del genoma del castaño europeo, mediante el uso de genes del tipo Cast_Gnk2 (ginkbilobina/castaño japonés) y otros genes implicados en la resistencia a agentes patógenos y al estrés abiótico (daños causados a las plantas por factores no vivos, como la sequía, las temperaturas extremas y la contaminación), seguidos de una evaluación en condiciones de campo.Referencia de la noticia:Serrazina, S., Martínez, M.T., Valladares, S. et al. Overexpression of ginkbilobin-2 homologous domain gene to enhance the tolerance to Phytophthora cinnamomi in plants of European chestnut. BMC Genomics 27, 155 (2026). https://doi.org/10.1186/s12864-025-12485-x