El Real Madrid dijo adiós a la Liga casi de manera definitiva después de empatar en La Cartuja ante el Betis , muy celebrado por la parroquia verdiblanca el gol de Héctor Bellerín en el tiempo añadido, el mismo que deja en bandeja de plata el torneo para su exequipo, el Barcelona. Salvo Valverde y Lunin, autor de una batería de paradas que evitó una goleada andaluza, ninguno de los jugadores blancos firmaron una gran actuación , mucho más visibles sus errores que sus aciertos sobre el césped. Lo que no pasó desapercibido fue el hacer del canterano Thiago Pitarch, que recibió mimos de Arbeloa al incluirle en el once inicial y que, pese vaciarse y a cubrir una gran cantidad de terreno, volvió a cometer un error cada vez más frecuente en su fútbol. En el minuto 65, el centrocampista cortó en el área un centro de los locales pero, en vez de despejar, intentó controlar el balón con la rodilla, acción que propició un fuerte disparo Cucho Hernández bien solventado por Lunin . El caso es que esta acción ya había sido ejecutada por Pitarch en el pasado, concretamente contra el Manchester City en octavos de final de la Champions y ante el Bayern de Múnich en cuartos. Frente a los ingleses, en la ida en el Bernabéu , recibió de Courtois y, con una parsimonia excesiva, permitió que Nico O'Reilly le robase la pelota, aunque su compañero bajo palos dejó el error en anécdota con una estirada que puso en pie al feudo merengue. Unas semanas después, durante la visita de los teutones, más de lo mismo. Intentó devolverle el esférico a Lunin, aunque fue el rival Gnabry el receptor, pese a que el delantero no atinó en la definición. Tres fallos entendibles, que no suscitarán críticas desmesuradas, pero que el jugador debería pulir de cara a la próxima temporada para seguir creciendo en la élite del fútbol.