Son una de las parejas de moda y sigue ocupando titulares de la prensa rosa. Todo interesa sobre Roca Rey y Tana Rivera porque, entre otras cosas, se trata de un romance rodeado de tanto glamour como polémica. Mientras tanto, ellos siguen a lo suyo, aunque evitando a las cámaras, y ahora se acaba de conocer cómo fue su cena del 17 de abril en Sevilla. Ocurrió en un salón privado, con huevos y gambones en la carta y alejados de miradas indiscretas. Pocos se lo esperaban cuando los medios dispararon la noticia: el torero Roca Rey y la aristócrata Tana Rivera son nueva pareja en la alta sociedad. Y lo que está dando de sí, incluidos los comentarios de exnovias de él y lo que ella sabía del diestro y se callaba. En fin, secretos de alcoba dentro de un círculo social en el que hay muchos amigos, admiradores y exnovios. En cualquier caso, la relación sigue adelante y aunque no hay fotografías juntos, sí las hay por separado. Por ejemplo, la hija de Fran Rivera y Eugenia Martínez de Irujo estuvo no hace mucho viendo a su novio torear en la plaza de Brihuega. Se dejó fotografiar por la prensa todo sonrisas, si bien no quiso contestar a ninguna pregunta sobre su romance con el torero peruano. En la noche sevillana del 17 de abril, Tana Rivera entró por las puertas del restaurante Nudo tras acudir al bautizo de la hija de Magdalena González-Serna y Antoliano Rodríguez Márquez. Y dentro le esperaba -porque llegaron por separado- su nuevo amor junto a un grupo de amigos que tienen en común, y por allí no estaba la mexicana Marina Díaz, antigua novia de Roca Rey y, según dicen, muy dolida con la relación. Efectivamente, ambos entraron y salieron del restaurante en momentos separados para esquivar las cámaras de los paparazzi -su foto juntos seguramente sea la imagen más buscada por las revistas en estos momentos- tras degustar diversos manjares en un salón privado del establecimiento. Se trata de un restaurante de cocina mediterránea situado en la zona de Las Setas, en el corazón de la capital hispalense. Nada de un sitio rebuscado ni alejado de todo. Es un templo gastronómico que abre de manera ininterrumpida desde el mediodía, donde sirve un riquísimo brunch, y no cierra hasta pasada la medianoche. Roca Rey y Tana Rivera llegaron a la cita ya de noche para cerrar una jornada llena de compromisos profesionales y personales. Entraron en una de las salas privadas que ofrece el local para grupos de entre 10 y 24 personas. La mejor forma de juntarse con un pequeño grupo y a salvo de curiosos y fotógrafos indiscretos. El restaurante elegido por la pareja les propuso una amplia variedad de opciones adaptadas a la moda de estos tiempos, la de combinar tradición y vanguardia dando un toque personal y distintivo. Suele salir la cosa a unos 40 euros por persona. Les dieron a elegir la carta de noche -tienen diferentes propuestas según el momento del día- y les recomendarían platos como los huevos rotos con gambones al pil pil que preparan in situ, las patatas bravas con salsa picantona, tortilla de patatas con trufa o, ya más contundentes, canelones de pollo asado o taco de panceta ibérica guisada. Aunque seguramente Roca Rey no se pudo resistir a otra de las especialidades de la casa: brioche de rabo de toro.