Rejuvenecer el cerebro con un espray nasal: el experimento con ratones que ilusiona a la ciencia

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Solemos pensar que el cerebro es como una máquina que, inevitablemente, se va desgastando con los años. Pero, ¿y si en realidad se parece más a un motor que se sobrecalienta? A medida que cumplimos años, se va acumulando una especie de inflamación en zonas clave para la memoria y el aprendizaje. Esto provoca la sensación de que pensamos más despacio y, en el peor de los casos, puede convertirse en la puerta de entrada a enfermedades como el Alzheimer. Pues bien, si bien durante mucho tiempo dimos por sentado que esto era simplemente ley de vida, parece que estábamos equivocados.Unos investigadores de la Universidad de Texas A&M han descubierto que esta inflamación cerebral es reversible. Y lo mejor de todo es que la solución que proponen no podría ser más sencilla, ya que hablan de un espray nasal. El estudio, liderado por el doctor Ashok Shetty y su equipo, ha demostrado algo increíble. Con solo dos dosis de este tratamiento experimental, vieron resultados espectaculares. En cuestión de semanas, la inflamación bajó, la memoria mejoró y esos beneficios se mantuvieron durante meses.Una vía rápida e indolora para bajar la inflamaciónEl neurocientífico Ashok Shetty y su equipoSi te preguntas qué lleva exactamente este espray, el secreto ha sido revelado recientemente en la revista Journal of Extracellular Vesicles. Está compuesto por unas partículas biológicas minúsculas llamadas vesículas extracelulares. Serían algo así como pequeños "taxis" que transportan microARN, unas moléculas que le dicen a los genes del cerebro cómo deben comportarse. Además, al inhalarse por la nariz, estas partículas se saltan la barrera protectora del cerebro y entran directamente al tejido neuronal.Una vez dentro, los microARN no solo se encargan de la inflamación, sino que también reparan las mitocondrias, que son como las pilas de nuestras neuronas. Al bajar el estrés oxidativo y reactivar la energía, podríamos decir que le devuelven la chispa al cerebro. Cabe destacar que, en las pruebas de comportamiento, los sujetos recuperaron la capacidad de reconocer cosas familiares y se mostraron mucho más atentos con lo que pasaba a su alrededor.Hay un detalle más que hace que este estudio sea esperanzador: ha funcionado igual de bien en hombres que en mujeres, algo que es bastante raro de ver en las primeras fases de una investigación biomédica. El equipo ya está tramitando una patente y, con el apoyo del Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de Estados Unidos, confían en que se pueda usar para tratar la demencia o ayudar tras un ictus. Esto podría cambiar por completo lo que significa hacernos mayores. .image img { width: 100% !important; height: auto !important; }