Lebrón vuelve a lo más alto con Augsburger: campeón en Bruselas recuperando su mejor versión

Wait 5 sec.

Juan Lebrón vuelve a sonreír. Y no es una sonrisa cualquiera. Es la de quien ha pasado del golpe más duro a reencontrarse con su mejor versión en apenas once días. El jugador gaditano se proclamó campeón en el P2 de Bruselas junto a Leo Augsburger tras firmar una final de carácter ante los número uno del mundo, a los que remontaron por 2-6, 6-3 y 6-3. El triunfo tiene un valor especial por partida doble. No solo supone el primer título de la pareja Lebrón-Augsburger, sino también su primera victoria ante los números uno , una dupla a la que ya habían puesto en serios apuros anteriormente, firmando partidos muy igualados, pero sin lograr hasta ahora dar el golpe definitivo. El contexto, además, refuerza aún más el mérito. Hace menos de dos semanas, en Egipto, Lebrón y Augsburger caían en octavos de final frente a una pareja procedente de la fase previa, dejando una imagen preocupante, especialmente tras encajar un contundente 6-0 en el tercer set. Una derrota que dejó un sabor amargo y muchas dudas. Sin embargo, Bruselas ha mostrado la otra cara. La de un Lebrón competitivo, conectado y determinante en los momentos clave. Desde las semifinales, donde ya firmaron una victoria de prestigio ante Alejandro Galán y Federico Chingotto, la pareja evidenció un crecimiento notable que terminaron de confirmar en la final. El partido por el título no comenzó de la mejor manera. Los número uno impusieron su ritmo en el primer set (2-6), pero lejos de descomponerse, Lebrón y Augsburger reaccionaron con personalidad. Ajustaron desde el fondo, elevaron el nivel físico y, sobre todo, mantuvieron la calma en los momentos de máxima presión. Ahí emergió la figura de Lebrón. Sólido desde el fondo, preciso en la transición y con una lectura del juego que recordó a su mejor versión. A su lado, Leo Augsburger volvió a demostrar por qué es una de las mayores amenazas del circuito: su potencia en el remate marcó diferencias, mientras crece también en la construcción del punto. El 6-3 y 6-3 de los dos últimos sets confirmó la remontada y certificó un título que va más allá del resultado. Es una declaración de intenciones. Lebrón está de vuelta. Y esta vez, acompañado de un Augsburger en pleno crecimiento, formando una pareja que ya ha demostrado que puede competir —y ahora también ganar— a los mejores. Bruselas no solo deja un trofeo. Deja la sensación de que el gaditano ha recuperado el rumbo y que junto a Leo Augsburger, pueden aspirar a todo como pareja.