La búsqueda de una energía nuclear más limpia, segura y eficiente es algo en lo que se lleva tiempo trabajando. Ahora, científicos del Laboratorio Nacional de Idaho (INL), en estrecha colaboración con la empresa privada Clean Core Thorium Energy, han anunciado unos resultados iniciales muy prometedores tras probar un nuevo tipo de combustible nuclear. Este innovador material está diseñado no solo para reducir significativamente los residuos radioactivos, sino también para mejorar la seguridad de los reactores y disminuir los costes operativos, marcando un posible punto de inflexión para la industria energética actual.El centro de este avance es un diseño de combustible patentado conocido como ANEEL (energía nuclear avanzada para una vida enriquecida, por sus siglas en inglés), desarrollado por Mehul y Milan Shah, jefes de Clean Core. El punto fuerte de este diseño radica en su composición, que mezcla torio con uranio de bajo enriquecimiento y alto ensayo (HALEU). Mientras que el combustible que se utiliza habitualmente en los reactores de agua pesada a presión contiene al menos un 0,72 % del isótopo fisionable uranio-235, la mezcla de ANEEL eleva esta proporción a un rango de entre el 5 % y el 20 %. Según sus creadores, es un combustible resistente a la proliferación nuclear que podría utilizarse directamente en los reactores de agua pesada ya existentes, sin requerir ninguna modificación en su geometría externa ni en la de sus componentes.Un combustible muy prometedor que no requiere modificar los reactores actualesMuestras experimentales irradiadasPara poner a prueba si esto es viable, formaron una alianza a tres bandas entre Clean Core, INL y la Universidad de Texas A&M. Bajo la dirección del doctor Sean McDeavitt, los investigadores de dicha universidad de Texas fabricaron más de 200 pastillas de combustible en forma de anillo, diseñadas con un orificio central para facilitar la liberación de gases, utilizando una mezcla patentada de torio y uranio. Posteriormente, los enviaron al Reactor de Pruebas Avanzadas del INL.La verdadera prueba de fuego comenzó en la primavera de 2024, cuando las pastillas fueron introducidas en el núcleo del reactor. Tras alcanzar un nivel de quemado de hasta 25 gigavatios-día por tonelada, el primer lote fue extraído en noviembre y pasó el correspondiente período de enfriamiento. A continuación, fue sometido a sus primeros exámenes a mediados de marzo de 2025. Los resultados no pudieron ser más alentadores. Las imágenes preliminares de los neutrones revelaron que las pastillas habían mantenido su estructura, sin mostrar grietas evidentes ni deformaciones. Paul Chan, director de tecnología de Clean Core, celebró que el combustible irradiado se viera exactamente igual que el día en que fue fabricado, un hito que todo el equipo calificó como una noticia extraordinaria para la comunidad nuclear.Lejos de quedarse satisfechos, los científicos ya preparan las siguientes fases del proyecto. Ahora, el combustible se someterá a minuciosos exámenes a nivel destructivo y no destructivo para analizar cómo se ha comportado el crecimiento y la estructura de sus granos, así como su porosidad y la distribución de los productos de fisión. Mientras tanto, las pastillas restantes continuarán irradiándose en el reactor hasta finales de primavera de 2026 para estudiar su rendimiento bajo condiciones de desgaste aún mayores. En última instancia, esta colaboración entre el sistema de laboratorios nacionales y la iniciativa privada busca consolidar el liderazgo tecnológico en el desarrollo de combustibles de nueva generación..image img { width: 100% !important; height: auto !important; }