Vergonzoso, humillante y barriobajero. El derbi más dramático de la historia culminó a puñetazos, con tres expulsados, sin porteros y con dos jugadores de campo con la camiseta de cancerbero. Un sonrojo en toda regla que se ajusta a la perfección a la temporada de un Zaragoza deshonroso que hizo lo que hacen los malos: reñir cuando no tiene más argumentos. La trifulca la empezó Andrada, que le puso un ojo morado a Pulido de un puñetazo al que respondió Dani Jiménez con otro dirigido al argentino. Tasende también se fue a la calle por liarse a mamporros para poner el infame broche a un derbi que pasará a la historia ya no solo como el más dramático de la historia, sino también como el más vergonzoso.Seguir leyendo....