El derbi aragonés de Segunda División entre Huesca y Zaragoza, condicionado por la urgencia de ambos equipos por evitar el descenso a Primera RFEF, derivó en un episodio de violencia que empañó por completo el desarrollo del encuentro. Lo que comenzó como un duelo tenso y cargado de nerviosismo terminó a puñetazos en unas imágenes que han sacudido al fútbol