La tercera temporada de Euphoria se estrenó oficialmente el 12 de abril y marcó el regreso de la serie tras una espera de cuatro años. También, una renovada ola de polémica debido al hecho de que, más que nunca, el escritor y showrunner Sam Levinson parece dispuesto a escandalizar. Y con apenas dos episodios, todo parece indicar que la nueva entrega pondrá todo el interés de su argumento en despertar debate cada domingo. Mucho más, porque los más recientes capítulos indagan en sus personajes de manera definitivamente controversial, cuando no de manera incómoda. Por supuesto, es evidente que se trata de una evolución de forma y fondo. La producción ha dado un giro estético y narrativo radical, alejándose del ambiente escolar. Todo, para sumergirse en una atmósfera mucho más sombría y madura, descrita por algunos críticos como un western inesperado. El cambio también es sonoro, todo debido a que se ha confirmado la ausencia de Labrinth como compositor principal. Eso, luego de un público escándalo y su despido para brindar identidad musical a esta temporada. Lo cierto es que Euphoria no para de dar que hablar. Pero pocos debates alrededor de la producción han sido tan incómodos como el que rodea a Cassie Howard (Sydney Sweeney). Desde el primer capítulo, la transformación del personaje en una versión cada vez más sexualizada de lo que había sido hasta entonces despertó la controversia. En especial, porque es el punto más alto de la tendencia de la serie de fetichizar y convertir en objetos sexuales a las mujeres de su elenco. O al menos, esa es la opinión de parte de la crítica especializada y el público. Un tema que se ha vuelto más complicado a medida que la nueva temporada explora en su, en ocasiones, desordenada historia. Cassie en el centro de los señalamientos Ya desde la primera temporada estrenada en 2019, Euphoria despertó comentarios por su radical visión del sexo en la generación Z. Mucho más, por romper el tabú de lo explícito en favor de hacer su trama más cruda y honesta. Y ya en esos capítulos iniciales, Cassie, interpretada por la entonces debutante Sydney Sweeney, se convirtió en centro de tramas controvertidas. De la rivalidad femenina a la violencia estética, pasando por la sexualización de adolescentes en edad escolar. Hubo variados comentarios sobre el enfoque de Sam Levinson sobre su forma de abordar lo erótico entre la juventud de una generación educada por internet.Pero la tercera temporada dio un giro aún más extremo. El eje del conflicto reside en una subtrama en la que Cassie se convierte en creadora de contenido erótico para financiar una boda de lujo. Una decisión que provocó que se acusara al creador Sam Levinson de cruzar la línea hacia la fetichización pura. Escenas específicas, como la que muestra a Cassie vestida de bebé con un chupón o disfrazada de perro con collar y correa, fueron criticadas por The Newsweek y TV Insider como un ritual de humillación innecesario que prioriza el valor de choque sobre el desarrollo real del personaje.Todo llegó a un nuevo nivel cuando, en el segundo capítulo de la tercera temporada, se incluyó un desnudo explícito del personaje. Eso, en medio de una sesión para crear contenido en la plataforma OnlyFans y al indagar en la ambición de Cassie. Pero si bien hay justificación argumental al giro, el enfoque de Levinson ha traído el escándalo. En especial, porque toda la serie de fotografías ficticias tiene mucha más relación con la estética del porno duro que con una exploración visual del personaje. Razón que despertó la alarma en medios especializados, el público y redes sociales. Un escándalo complicado en ‘Euphoria’La razón del escándalo es más que obvia. En particular, porque Sam Levinson ha sido acusado en más de una ocasión de utilizar a Sydney Sweeney y su popularidad para el escándalo. Pero en esta ocasión, la provocación es incluso más incómoda. Mucho más, porque el desnudo de la actriz, al parecer, no busca profundizar en la psicología autodestructiva de Cassie. De hecho, la controversial serie de imágenes en la ficción muestra al personaje no como una creadora de contenido amateur, sino directamente como una fantasía erótica. Al menos, esa es la opinión de buena parte de la crítica, que acusa a Sam Levinson de satisfacer fantasías particulares bajo el disfraz de arte transgresor. Los diversos señalamientos insisten, además, en que la serie ha pasado de ser un retrato crudo de la juventud a lo que algunos llaman fetish slop. A saber: contenido diseñado exclusivamente para generar controversia en internet. Figuras mediáticas como Megyn Kelly han condenado tajantemente escenas como la del atuendo infantil, acusando a la producción de sexualizar la infancia. También calificando las decisiones creativas de Levinson como enfermas.Por supuesto, no es la primera vez que la serie se enfrenta a críticas conservadoras. Desde su estreno, Euphoria ha desafiado de una u otra manera la idea de la imagen sobre la generación Z, hasta extremos que rozan lo incómodo. Desde la adicción de Rue Bennet (cuyo retrato le valió el reconocimiento a Zendaya) hasta indagar en la identidad de género a través de Jules (Hunter Schafer). Eso pasando por la sexualidad signada por el uso de Internet, la explotación del cuerpo y un giro desinhibido sobre lo erótico. No obstante, la tercera temporada, acusada de caótica y desordenada, no parece tener todas las de ganar para sostener el discurso frontal en favor de un mensaje profundo.La producción bajo críticas Sam Levinson ha defendido su decisión acerca del nuevo tono de Euphoria. Especialmente, al afirmar que su intención es resaltar el comportamiento absurdo y la desconexión total de Cassie con la realidad. Según explicó a The Hollywood Reporter, la inclusión de elementos como una empleada doméstica filmando el contenido erótico de Cassie busca romper la cuarta pared. También mostrar lo patético y deprimente de su situación, en lugar de glamorizarla. Levinson sostiene que estas capas de incomodidad son herramientas narrativas necesarias. Mucho más, para subrayar cómo el personaje se ha perdido en una ilusión de validación externa. Pero para gran parte del público, este argumento no justifica la naturaleza gráfica y específica de los fetiches representados.Sydney Sweeney también ha intervenido en el debate, defendiendo su trabajo y la visión del director. La actriz ha dejado claro que se siente orgullosa de su actuación y que considera el cuerpo femenino como algo poderoso. Por lo que puede ser usado para contar historias complejas. Sweeney ha aclarado en ocasiones anteriores que Levinson respeta sus límites y nunca la ha obligado a realizar escenas con las que no se sienta cómoda, sugiriendo que su participación en estas tramas es una elección artística consciente para desafiar las percepciones del público sobre la desnudez y el estigma.A pesar de estas defensas, la percepción de hipersexualización sigue siendo el tema dominante en torno a la temporada final. Mashable describe la trayectoria de Cassie como un calvario de humillación sobresexualizada, uno, además, que no logra explorar las complejidades del trabajo sexual, sino que simplemente lo usa como trampolín para imágenes sugerentes diseñadas para el escándalo. Cassie evoluciona a través de tres temporadas Pero, ¿qué tan cierto es que Cassie se haya convertido en una excusa para incluir desnudez polémica? En realidad, el personaje siempre ha estado al borde de la controversia. En el inicio de la serie, Cassie se analiza como una joven cuya identidad está profundamente ligada a la mirada masculina. Marcada por el abandono de su padre y una serie de relaciones fallidas, su arco se centra en la vulnerabilidad y la soledad. El momento decisivo de esta etapa es su embarazo y posterior aborto tras la presión de su novio McKay. Esta experiencia, lejos de fortalecerla, profundiza su trauma emocional. Por lo que establece un patrón de comportamiento autodestructivo donde sacrifica su bienestar por la aprobación de los demás.La segunda entrega muestra a una Cassie en espiral. También, obsesionada con Nate (Jacob Elordi), el exnovio de su mejor amiga Maddy (Alexa Demie). Su transformación es radical: adopta el estilo de esta última y se somete a rutinas de belleza extremas de madrugada para ser vista por Nate. La temporada culmina en una crisis nerviosa pública durante la obra de teatro de su hermana Lexi (Maude Apatow), donde Cassie irrumpe en el escenario y termina en una pelea física con Maddy. Un salto complicado para un personaje controversial en 'Euphoria'Para este punto, el personaje ha perdido toda su red de apoyo, quedando aislada y totalmente dependiente de su relación tóxica con Nate. Por lo que, tras un salto temporal de cinco años, la Cassie adulta de 2026 vive en una burbuja suburbana comprometida con Nate, quien ahora dirige el negocio de construcción de su padre.En esta etapa, su necesidad de validación se traslada al ámbito digital. Para financiar una boda de 50,000 dólares que Nate se niega a pagar, Cassie recurre a la creación de contenido erótico especializado en plataformas similares a OnlyFans. Esta fase es la más extrema, mostrándola participando en fetiches como el petplay (disfrazada de perro) y el ageplay (vestida de bebé con chupón), lo que simboliza su completa deshumanización en busca de fama y dinero. Todos los puntos que han obsesionado a Sam Levinson desde la primera temporada y que ahora se han vuelto un incómodo debate que gravita sobre la serie. Seguir leyendo: ¿Realmente ‘Euphoria’ sexualiza de manera innecesaria a Sydney Sweeney? Te explicamos el escándalo