Anoche, el Liceu acogió una historia de familia y de Barcelona que se extiende a lo largo de tres siglos. Damm celebraba sus 150 años y lo hacía en un escenario que forma parte del imaginario colectivo y situado a apenas un kilómetro de donde nació la empresa, como recordó su presidente ejecutivo, Demetrio Carceller. La ocasión invitaba a tomar perspectiva y a reflexionar sobre lo que significa alcanzar una cifra así: es poco frecuente que una compañía llegue al siglo y medio de vida, y menos aún en un sector tan competitivo como el cervecero.Seguir leyendo....