La pesadilla de Apple coge forma: OpenAI prepara su propio smartphone para revolucionar la industria en 2028

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Cansados de depender de las normas que dictan Apple y Google en sus tiendas, los creadores de ChatGPT han decidido que la mejor forma de saltarse el peaje es fabricar su propia carretera. OpenAI ya desarrolla un teléfono móvil para 2028, un movimiento industrial que busca sustituir nuestra tradicional pantalla llena de iconos por un asistente virtual absoluto.Toda esta estrategia ha quedado al descubierto tras una exhaustiva investigación del analista Ming-Chi Kuo, quien sitúa a MediaTek y Qualcomm como responsables del futuro procesador. Cerrar los detalles finales del silicio llevará hasta principios de 2027, momento en el que arrancará una producción masiva orientada directamente a competir en la siempre difícil gama más alta del mercado.Un agente inteligente para enterrar el concepto de aplicación móvilSegún Kuo, esto es lo que será la interfaz del posible teléfono de OpenAILa idea central de este terminal pasa por cambiar radicalmente la forma en la que interactuamos con el bolsillo, dejando que el sistema ejecute tareas complejas de forma autónoma. En lugar de abrir la cámara, editar una foto y subirla a redes manualmente, el usuario simplemente daría la orden verbal para que el propio dispositivo se encargue de todo.Sam Altman aprovechó las horas previas a esta filtración para filosofar en redes sobre cómo debían evolucionar los sistemas operativos, usando una retórica a la que ya nos tiene acostumbrados. Conviene recordar que aquel supuesto y revolucionario dispositivo diseñado junto al mismísimo Jony Ive ha terminado desinflándose hasta convertirse en un simple altavoz doméstico que te vigila con una cámara frontal.Justifican la necesidad de crear hardware propio porque resulta imposible ofrecer un asistente verdaderamente útil desde las aplicaciones enjauladas de iOS o Android. Un sistema de este calibre exige acceso en tiempo real a la ubicación o el historial de pagos, datos críticos que los actuales fabricantes bloquean por motivos obvios de privacidad y competencia directa.Para gestionar esa avalancha constante de información personal exigen una arquitectura de proceso doble muy particular. Mientras el silicio local interpreta el contexto del usuario consumiendo la menor cantidad de batería posible, las consultas verdaderamente pesadas o que requieran cruzar bases de datos complejas se enviarán directamente a los mastodónticos servidores remotos que mantiene la compañía.Convencer a los grandes fabricantes de chips para embarcarse en esta aventura no ha sido difícil al ver las cifras de negocio que manejan internamente. Fabricar un único procesador de inteligencia artificial equivale a vender treinta chips convencionales, un margen brutal que compensa sobradamente el riesgo de intentar colocar millones de unidades frente al aplastante dominio de Apple.El trabajo sucio de ensamblar las piezas recae sobre Luxshare Precision como único socio para fabricar el sistema, una victoria enorme frente a su rival directo Foxconn. Resulta bastante irónico que OpenAI utilice este entramado asiático apoyándose además en la veintena de ingenieros de diseño y hardware que han logrado robarle a Cupertino durante el último año.El catálogo físico que preparan incluye desde auriculares con chips de dos nanómetros hasta unas futuras gafas, buscando atrapar al usuario en un ecosistema totalmente cerrado. El modelo de negocio pasaría por vincular la compra de estos aparatos a lucrativas suscripciones mensuales, un movimiento arriesgado considerando que llevan meses recortando proyectos paralelos para centrar sus gastos.Prometer que van a convertir el ruidoso entorno móvil actual en una apacible cabaña junto al lago suena fenomenal, pero el mercado ya empieza a cansarse de metáforas. Mientras sorteamos ese temido invierno del sector provocado por una alarmante falta de realidades palpables, Altman sigue empeñado en anunciar dispositivos que parecen estar siempre a dos años de distancia. .image img { width: 100% !important; height: auto !important; }