La paradoja de Samsung: ni el éxito del Galaxy S26 logra salvar a una división móvil asfixiada por los costes

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Resulta bastante irónico que el teléfono que más alegrías comerciales le está dando a Samsung se haya convertido en el detonante de una crisis financiera interna sin precedentes. El máximo responsable de la división móvil, TM Roh, ha saltado a la palestra para advertir que el departamento podría cerrar el presente año fiscal con sus primeras pérdidas anuales históricas.Roh no es un directivo cualquiera, sino el arquitecto que ha impulsado los plegables y el actual dominio premium de la firma coreana, por lo que su aviso sobre números rojos por primera vez indica que los márgenes se han roto ante la presión logística. Según recogen en Android Authority, esta filtración proviene de una reunión ejecutiva de gestión de emergencia.Una crisis de memoria impulsada por la inteligencia artificialEl gran culpable de este agujero en las cuentas es el precio de la memoria RAM de tipo LPDDR5X, que se ha encarecido salvajemente debido a la enorme demanda de la industria de la inteligencia artificial. Se estima que este componente subirá más de un ochenta por ciento este trimestre, secando el suministro para smartphones en favor de los grandes servidores.Para que entendamos la escala del problema, basta fijarse en la CPU de IA de NVIDIA llamada Vera, un chip que monta 1,5 TB de RAM y que se integra en bloques de treinta y seis unidades. Solo un superordenador de este tipo consume la memoria de 4.600 unidades del Galaxy S26 Ultra, dejando a los fabricantes de móviles en una posición de debilidad absoluta.Lo más frustrante es que la propia división de memorias de Samsung está batiendo récords de beneficios actualmente gracias a esta burbuja. Mientras una parte de la empresa se forra vendiendo chips, el equipo de Roh sufre una asfixia por costes al tener que comprar sus propios componentes a precio de oro, lo que dinamita por completo la rentabilidad del hardware final.Ante este escenario, en Corea del Sur ya han activado una reducción del treinta por ciento en los gastos operativos para intentar salvar los muebles. La austeridad ha llegado a tal punto que los directivos han pasado de los lujos habituales a volar en clase turista, una medida desesperada para frenar una sangría económica que no para de crecer internamente.Lo verdaderamente surrealista es que el Galaxy S26 vende mejor que su antecesor, lo que ha supuesto que crezca enormemente en mercados tan competitivos como Estados Unidos o Europa. Según los datos de Counterpoint Research, el público está respondiendo con fuerza a los nuevos terminales, pero el volumen de ventas no compensa que las piezas básicas cuesten una auténtica fortuna.A pesar de la tormenta, la firma ha diseñado una estrategia para evitar subir precios y no espantar a los usuarios que buscan lo más premium. Prefieren sacrificar su rentabilidad histórica antes que ver cómo los compradores abandonan el segmento más alto, algo que ocurriría si trasladaran el coste disparado de la RAM directamente a la etiqueta.El futuro de la telefonía durante este año va a depender totalmente de cómo evolucione la escasez de semiconductores impulsada por el boom del entrenamiento neuronal. Si la situación no se estabiliza pronto, es probable que veamos lanzamientos cancelados o recortes en las especificaciones técnicas, ya que ahora mismo ni el éxito comercial de Samsung garantiza esquivar el desastre.