Edición original: Marvel/DC: Spider-Man/Superman #1 USA (Marvel Comics/DC Comics, 2026)Guion: Jason Aaron, Brian Michael Bendis, Geoff Johns, Joe Kelly, Jeph Loeb, Brad Meltzer, Stephanie Phillips, Louise Simonson, Dan Slott.Dibujo: Jim Cheung, Russell Dauterman, Gary Frank, Pepe Larraz, Marcos Martin, Todd Nauck, Phil Noto, Sara Pichelli, Humberto Ramos.Entintado:Color:Formato: Grapa. 72 páginas. 7.99$ Aviso de Spoilers: Esta especie de multi reseña detalla información del cómic que puede ser relevante para disfrutar de tu lectura del tebeo.¿Será posible que lleguemos a acostumbrarnos a esto? ¿Tendremos cross-over así durante cuántos años exactamente? Bueno, disfrutemos mientras podamos de cómics como este Spiderman/Superman, el último cruce entre las dos principales compañías editoras de cómics de superhéroes del mundo. Este es el cuarto número que lanzan “conjuntamente” así que ya podemos preguntar al público: ¿estáis cansados o queréis más de esto? Servidor quiere más claro. De hecho, si en la dupla Batman/Deadpool considero que DC salió claramente “vencedora”, con los Superman/Spiderman me da a mí que el número editado por Marvel es, por poco eso sí, algo superior.De nuevo la estructura del número es la misma que en los anteriores one-shot. Una historia principal y 8 de complemento, juntando a un selecto grupo de creadores, no solo del presente, también del pasado de ambas editoriales. Hay un elemento diferenciador en los especiales protagonizados por Peter y Clark, y esto es que son iconos (Batman también, de acuerdo) de un sentido del heroísmo en crisis, víctima del auge del cinismo y los antihéroes. Spiderman y Superman son héroes como los cánones clásicos manda y eso se nota en el contenido de este número. Los monólogos (por momentos soliloquios) de los héroes no quedarían (tan) bien pronunciados por Batman o Deadpool. Estos son héroes con un punto de humanidad especialmente destacado.El especial comienza con el plato fuerte: Brad Meltzer y Pepe Larraz (madre mía, si Larraz no estuviera dibujando ya Amazing Spiderman, yo mismo hubiera inundado de mails la redacción de Marvel para exigir su contratación). Una historia muy simbólica con pequeño twist final y que cuya construcción narrativa es un evidente homenaje a una de las historias más recordadas del trepamuros. A continuación Dan Slott y Marcos Martin nos traen una de las ideas más extrañas del especial al juntar al Spiderman noir con el Superman de la Golden Age. El guion de Slott es ocurrente y divertido pero la estrella es, para sorpresa de nadie, Marcos Martin; en otro ejemplo de uso maestro de la composición narrativa y “juegos” con el encuadre.Al igual que en el especial anterior, tenemos historia centrada en las “damiselas en apuros”. Rizando el rizo, Joe Kelly y Humberto Ramos ponen a conversar a Gwen Stacy y Lana Lang. Menos redonda para mi gusto que su versión hermana con M.J. y Lois Lane, al menos nos deja algunas espectaculares splash pages. Un tanto frío me ha dejado la historia de Geoff Johns y Gary Frank. Mucho se ha comentado que esta sea la primera contribución de Johns con Marvel en 20 años, pero por mucha acción que contenga, la he sentido la más anecdótica de todo el especial. Estamos hablando de un enfrentamiento entre Superman y Misterio narrado por Ben Grimm. Un relato de Superman junto con personajes Marvel que sabe a poco aunque ciertamente espectacular.Esquema no muy distinto tiene la historia con Acero y el Duende, un héroe DC con un villano Marvel. Demasiado corta, siempre es un bonito detalle reconocer la aportación a DC y la mitología de Superman de Louise Simonson que, junto con John Bogdanove, escribió durante muchos años Superman: The Man of Steel tras abandonar la franquicia mutante en Marvel. El dibujo de Todd Nauck, correcto sin más. Correcto es también el team-up entre Spider-Gwen y Supergirl. La caracterización y los diálogos de Stephanie Phillips destacan en una historia de la que se esperaba más. No soy fan de Phil Noto pero no se puede decir que no dibuje caras expresivas. Y hablando de historias de las que se esperaba más, qué decir del retorno oficial de Bendis a Marvel. Acompañado de Sara Pichelli, se agradece el punto de partida de este relato, muy Miles Morales; pero, a pesar de su buena ración de tortas, creo que hubiera dado más juego mezclar al Spiderman de Brooklyn con otro héroe que no fuera Superman. No abandonamos la nostalgia porque en la siguiente historia se reúnen de nuevo los responsables de Jane Foster como Thor: Jason Aaron y Russell Dauterman. Espectacular dibujo y molonismo elevando al cubo, especialmente cuando interviene Wonder Woman. Muy disfrutable. Finalmente, Jeph Loeb y Jim Cheung entregan dos páginas con una charla entre Superman como figura paterna y un Spiderman que no me sonaba como el actual sino como una versión algo más joven. Leída la parte de Bendis, puede ser un pelín reiterativa. Pero no os vayáis, lectores. Como hicimos con el resto de especiales, hemos reunido a nuestra particular alineación de la Liga de la Justicia/Vengadores con lo más y mejor de las secciones de Marvel y DC aquí, en Zona Negativa. Los miembros de nuestro Dream Team han elegido cada uno su historia preferida del especial así que podréis leer las opiniones de: Juanjo Carrascón, Raúl López, Gema Campos, Luis Javier Capote, Enrique Doblas y Román de Muelas.div.n1usa-row { clear:both; margin-bottom: 10px; display:flex;}div.n1usa-column { margin-top:0px; margin: auto; align-items:center; width:49%; display:inline-block;}img.n1usa-img { float:left; margin:0px 15px 5px 0px; border: 1px solid grey;}div.n1usa-text { text-align: left;}span.n1usa-credits { font-size:11px;}div.n1usa-dest { width: 100%; background-color: #FFDF7C; border: 3px solid #A38119; border-radius: 10px; padding: 15px 15px 0px 15px; margin-bottom: 15px;}div.n1usa-destacado { font-size: 30px; color: #A38119; line-height: 0.65; padding-left: 17px; font-weight: 600; letter-spacing: -2px;}div.n1usa-dest-title { font-size: 21px; margin-bottom: 15px;}div.n1usa-dest-credits { font-size: 14px; margin-bottom: 20px;}@media screen and (max-width: 1025px) { div.n1usa-row { display:block; } div.n1usa-column { width: 100%; } div.n1usa-text { width: 100%; } span.n1usa-credits { font-size:13px; margin-bottom: 5px; }}RAÚL LÓPEZOur Kryptonite(G): Brad Meltzer(D): Pepe LarrazDe entre todas las historias incluidas en este nuevo cruce entre Spiderman y Superman, querría poner el foco en la creada por Brad Meltzer y Pepe Larraz por varios motivos.En primer lugar, mi admiración por Brad Meltzer. Es cierto que se ha prodigado poco en el mundo del cómic, donde dejó una modélica etapa en Liga de la Justicia y una más que notable estancia en Green Arrow, a la que habría que sumar Crisis de Identidad, una de mis historias favoritas del universo DC. Donde sí tiene un mayor recorrido es en el mundo literario, habiendo publicado varias novelas, en su mayoría de intriga y/o juegos de poder políticos, en las que no duda en colocar siempre algún detalle relacionado con el mundo del cómic.Sorprende que sea él la persona escogida para escribir la historia principal, no porque no sea un grandísimo guionista —a los hechos me remito—, sino por ser su primer trabajo —al menos que recuerde— para Marvel Comics, a lo que habría que sumar el hecho de que no participa en la escritura de cómics desde 2010. Con lo que, ¿estamos en la antesala de un futurible sucesor de Joe Kelly al frente de Amazing Spider-Man? Aunque me está gustando el trabajo de Kelly, la verdad es que firmaría el reemplazo con los ojos cerrados.En el apartado artístico tenemos al incombustible Pepe Larraz, y ante su trabajo uno ya no sabe qué más adjetivos podemos atribuirle para hablar de su asombrosa capacidad para transmitir lo que pide cada momento. Tenemos la suerte —veremos por cuánto tiempo más— de contar con él dibujando las aventuras de Spiderman; ojalá sean muchos años.Sobre la historia, pues tiene muchos puntos a favor que le han llevado a convertirla en mi favorita. Por un lado, todo lo que transmite ver a Spiderman (y Superman) enterrados entre escombros: es inevitable acordarse de Stan Lee y Steve Ditko. Me ha encantado introducir ese elemento físico que ambos llevan encima para recordar a sus seres queridos: ese reloj de pulsera y esas gafas. Y, sobre todo, la explicación tan coherente de por qué llevan esta vida superheroica: no es por sentimiento de culpa, como insinúa Peter de primeras, sino por un acto de responsabilidad. Me ha parecido sencillamente brillante la forma de gestionar ese momento.Hay varios gags que hacen referencia a intrahistorias de villanos, algunos muy sutiles, otros menos, pero todos enriquecen esa conversación. Y, por supuesto, ese colofón final en Smallville, en referencia a una foto del Tío Ben que le enseñaba tía May a Pa Kent; este decía: “Parece un buen hombre. Habríamos sido amigos”. Y ante este colofón final uno no puede estar más de acuerdo.Tan solo una veintena de páginas, suficientes para desear más historias de Spiderman de ambos, o, quién sabe, quizás sea en Superman.GEMA CAMPOSThe One Thing…(G): Brian Michael Bendis(D): Sara PichelliVolvemos a la carga con un especial de Marvel y DC del trepamuros y el hombre de acero. En esta ocasión, volví a tener dudas sobre si elegir Remarkable de Stephanie Phillips y Phil Noto por la crítica amable al uso excesivo de variantes del tipo de héroe y el uso del ingenio del equipo creativo; mientras que The One Thing… de Bendis y Pichelli opta por la educación basada en la experiencia. Y es que hay algo que me ha hecho cogerle algo más de cariño a The One Thing… , razón por la que he acabado eligiendo esta historia, que es su componente empático y juvenil. Todos, en algún momento de nuestra vida, siempre hemos dudado de si estábamos haciendo lo correcto basándonos en la enseñanza de nuestros padres, tutores, abuelos y demás modelos de enseñanza. Y no sólo de si estábamos haciendo lo correcto, si elegíamos las mejores decisiones, si podíamos ser mejores, si estábamos a la altura de lo que se esperaba de nosotros… o incluso de lo que esperamos de nosotros mismos.Por eso, cuando Superman le dice a Miles Morales que lo más importante es estar presente e intentar que ese día sea mejor, la frase te llega al corazón. Porque, en el fondo, muchas veces nos preocupamos más de la cuenta y olvidamos que dar un paso al frente, simplemente estar ahí, ya es suficiente.Y ahí es donde The One Thing… termina de marcar la diferencia: no pretende sentar cátedra ni ofrecer respuestas cerradas, sino recordarnos algo mucho más sencillo y, a la vez, más difícil de asumir. Que la duda forma parte del camino, que equivocarse es inevitable y que, incluso así, seguimos avanzando. Y, en esa misma línea, la enseñanza de Superman a Miles —y al propio lector— apunta a algo igual de importante: no vivir atrapados en la preocupación constante por acertar, sino confiar en el hecho de estar ahí, intentándolo.Al final, puede que esta historia no tenga el brillo más inmediato, pero sí que deja un sentimiento más duradero: el de esas pequeñas verdades que, sin hacer ruido, terminan acompañándote mucho después de haber cerrado el cómic.JUANJO CARRASCÓNIdentity War(G): GEOFF JOHNS(D): GARY FRANKBueno, bueno, bueno….. Llegados a este punto, y al tener que elegir la historia que iba a comentar encontré a mi querido Gary Frank y encima siguiendo los designios de Geoff Johns. Ambos, dos de mis autores favoritos. Ni siquiera me lo planteé y entré directamente en la historia.La sorpresa ha ido mayúscula. ¿Podríamos considerar esta historia una alegoría del mundo actual? Sinceramente creo que sí. Superman en este caso se hace con las riendas de la historia, y desde luego no se qué narices hace aquí esta historia cuando el único punto de conexión con Spiderman sería Misterio. Pero bueno, comprando la idea de que el pulpo es un animal de compañía, tiramos para adelante y seguimos leyendo.Misterio es claramente nuestras actuales redes sociales, nuestras fake news, nuestro acervado populismo de cualquier ideología, creando enemigos donde no los hay y poniendo a unos en contra de otros cuando no debería ser así. El “Supes”, nuevamente, pone luz en nuestras vidas para dejar de lado esa visión de estar ante monstruos y remar juntos hacia un futuro próspero. Me ha gustado; sí señor.Respecto a Gary Frank, sinceramente verlo volver a dibujar a Superman o Hulk, y lo guapa que le queda La Legión, pues chico, para mi es suficiente. Es una historia cortita pero disfrutona, y bien dibujada, por lo que he quedado muy satisfecho.LUIS JAVIER CAPOTE PÉREZTítulo(G): Louise Simonson(D): Todd NauckLa elección de esta historia por mi parte ha venido dada por razones de cierta nostalgia, más que por la calidad intrínseca de ella que, lo adelanto, no es nada del otro viernes, sobre todo porque su premisa es la de una alianza de martillos. La historia comienza con un enfrentamiento entre Acero -el héroe blindado que apareció durante el vacío generado por la caída de Superman ante el amigo Juicio Final- y el Duende -el enemigo del trepamuros que pretendió cubrir el vacío generado por la desaparición del Duende Verde-. El villano roba de las instalaciones de la empresa de maese Planchas un invento con el potencial de esconder y evadir a quien lo usa de cualquier tipo de señal o arma… al menos, de base de tecnológica y no mágica. Esto es el pie para que aparezca el poderoso Thor y le para los pies(es) al Duende. Una historia de tan pocas páginas no da para más.La historieta no es nada del otro viernes, aunque hay que reconocer que no nos mete la habitual pelea por confusión entre los héroes. Su valor es de naturaleza nostálgica para quienes crecieron leyendo tebeos en los ochenta, noventa y principios de los dos mil. Tenemos a Louise Simonson, creadora literaria de Acero; tenemos a Todd Nauck, que firmó una entretenida etapa junto al desaparecido Peter David en la colección dedicada a Justicia Joven y tenemos una portada firmada por Walter Simonson, el responsable de la etapa definitiva de la serie del dios asgardiano del trueno. Nadie que haya seguido sus obras podrá decir que este tebeo se cuenta entre lo mejor que han visto, pero es también una forma de recordar a quienes a lo largo de estos cincuenta años han contribuido a consolidar a estos personajes en el favor popular. Estas páginas quizá evoquen en la memoria de quienes las lean el recuerdo de otras historias descubiertas cuando todo era nuevo y sorprendente en el mundo de los pijamas, pero poco más. ROMÁN DE MUELASMetropolis Marvels(G): Dan Slott(D): Marcos MartínLa ventaja de estas iniciativas, en las que autores de renombre tienen la oportunidad de explicarnos una historia en pocas páginas, es la capacidad de lucirse al tener que comprimir todo su “arte”.Aquí la palabra clave es arte.Este formato es ideal para los dibujantes, a los que el tiempo suele jugarles malas pasadas. Los guionistas en cambio, se mueven en otro parámetro, el espacio del que disponen para desplegar una historia.Lo vimos en anteriores crossovers, el desempeño gráfico de los autores es muy alto. (Es que qué nombres, eh gente)Pues esta vez, Marcos Martín pone las fronteras un poco más lejos y se luce en una carta de amor en forma de páginas y viñetas (y qué páginas, y qué viñetas).Sin dejar de mostrar su estilo reconocible, muestra su amor por Marvel, su amor por DC, su amor por Spiderman, por Superman, por Eisner, por Kirby, por el medio… en unas páginas llenas de geométricas perspectivas, de guiños cruzados, de referencias mezcladas, de homenajes a las diferentes eras, a los hitos de los personajes…Teníamos la ilusión de que el dibujante catalán colmaría nuestras expectativas, pero las ha superado y (a pesar de que se trata de un trabajo profesional por el que le pagan, eso no lo debemos olvidar) los lectores nos lo tomamos como un regalo.El problema es que cuando el desempeño gráfico es tan sobresaliente se suele obviar un poco el guion. Pasa con Absolute Martian Manhunter o con Absolute WW, sin embargo, es una dicotomía absurda ya que el comic es un arte narrativo. Sin dibujo no hay cómic, sin guion tampoco.En este caso Slott pone las vías para que Martín se luzca desbocado con su historia de la Edad de Oro con Spiderman Noir y un Supeman duro como el acero, mimetizado en su personalidad primigenia de tipo duro y áspero defensor de la justicia.No podemos dejar de nombrar el excelente trabajo de la colorista Muntsa Vicente para darle tono, ánimo, emoción y situar en su época a los personajes.ENRIQUE DOBLASLa Maravillosa y la Digna(G): Jason Aaron(D): Russell DautermanCuarto especial ya en esta línea de colaboraciones entre las dos grandes editoriales de supers. Y aunque seguimos la línea de variedad primando sobre calidad, al menos esta vez se nota una intención general de ir al corazón, empezando por ese maravilloso regalo de Meltzer y Larraz.La preciosa historia de apertura marca el ritmo del resto de artistas, de la misma manera que la ausencia de excusas para la mezcla de universos. En este caso se entiende de primeras que los personajes de ambas editoriales siempre han existido juntos y parecen complementarse y entenderse a las mil maravillas.Entre estos caprichos y guiños para fans se cuela el equipo que convirtió a Jane Foster en uno de los mejores Thor que han portado el manto (o el martillo, en este caso). Y precisamente a su creación recurren para cruzarla con otra heroína, la más famosa de la competencia y, probablemente, de la historia del cómic de pijamas.Thor y Wonder Woman se cruzan en mitad de una supuesta batalla contra las fuerzas del mal (os convido a descubrir a ese interesante enemigo) y, por supuesto, lo mejor no son los porrazos ni las fintas, sino la manera en que estas dos auténticas valientes se descubren la una a la otra de la manera más humana.Como en general en todo el especial, los protagonistas de Marvel son tratados con algo más de atención (tampoco esperaría menos de tal equipo creativo), pero merece la pena destacar esta pequeña historia de Jason Aaron sólo por el momento en el que Diana nos describe la auténtica dignidad de Jane. Pelillos de punta.Y en cuanto al dibujo de Russell Dauterman, miel sobre hojuelas. Su característica belleza de trazo no sólo se disfruta alrededor de la que blande Mjolnir, sino que obviamente sabe capturar la combinación de fuerza y compasión que caracteriza a la amazona. Amén de sus especiales composiciones de página que engalanan aún más el relato.En resumen, seguimos con la tónica de gran cantidad de autores y relatos en lugar de un especial más digno de ese nombre, pero cuando las cosas se hacen con cariño, bien vale la pena.Lo mejor• Grandes profesionales a gran nivel• El reconocimiento a Louis Simonson• La (excelente) participación española en el especialLo peor• Al ser muchas historias tan cortas, se pueden llegar a sentir un tanto apresuradas.