Una bomba inteligente con motor propio: EE UU convierte la JDAM en un arma de largo alcance

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La JDAM lleva casi tres décadas siendo la bomba más utilizada por las fuerzas armadas de Estados Unidos. Su concepto es elegante: un kit de guiado GPS que se acopla a una bomba convencional y la convierte en munición de precisión por una fracción del coste de un misil. Pero tiene una limitación evidente: al carecer de propulsión propia, su alcance depende de la altitud y la velocidad del avión que la lanza, unos 25 kilómetros en condiciones típicas.Esa distancia obligaba al piloto a acercarse a las defensas antiaéreas del enemigo. La versión JDAM-ER (Extended Range) añadió unas alas desplegables que elevaron el radio a unos 75 kilómetros, pero la bomba seguía siendo un planeador sin motor. Para alcanzar blancos a cientos de kilómetros, hacía falta un misil de crucero como el AGM-158 JASSM, cuyo precio unitario supera el millón de dólares.Boeing acaba de cerrar esa brecha. A principios de abril de 2026, un F/A-18E/F Super Hornet del escuadrón de pruebas VX-31 (los Dust Devils) lanzó con éxito la GBU-75, bautizada como JDAM Long Range o JDAM-LR, sobre el polígono naval de Point Mugu, frente a la costa de California.Un turborreactor en la cola de la GBU-75Lo que diferencia a la JDAM-LR de sus antecesoras es un pequeño motor turborreactor TDI-J85, de unas 90 kilogramos de empuje, instalado en la cola de una bomba de 500 libras. Con las alas desplegables heredadas de la JDAM-ER y este motor, el alcance declarado sube a 300 millas náuticas, más de 550 kilómetros. En las pruebas se verificaron vuelos controlados de más de 370 kilómetros con separación segura, navegación autónoma y precisión de pocos metros.La capitana Sarah Abbott, responsable del programa PMA-201 de la Armada, resumió la ventaja: la nueva capacidad permite a los pilotos atacar desde lejos, manteniendo la ventaja táctica sin exponerse al fuego enemigo. El piloto ya no necesita entrar en la zona de peligro.Según publica The War Zone, la guía sigue siendo la misma navegación inercial asistida por GPS que hizo famosa a la JDAM original. No hay buscador terminal infrarrojo ni radar: es, en esencia, una bomba de gravedad que ahora vuela como un misil pero cuesta una fracción. El contraste con el JASSM es la clave económica del programa. Un JASSM ronda los 1,2 millones de dólares; la JDAM-LR, aunque Boeing no ha revelado la cifra exacta, se situaría muy por debajo, lo que permitiría fabricar inventarios masivos para un conflicto de gran escala.Mismo avión, veinte veces más lejosLa compatibilidad con el Super Hornet no es casual. La Armada estadounidense necesita que sus cazas embarcados puedan atacar objetivos terrestres y navales a gran distancia sin depender de lanzadores específicos. Al integrarse en los mismos pilones que cualquier JDAM, la versión motorizada no exige modificaciones en la aeronave ni en la logística de cubierta de vuelo.Para poner los números en perspectiva: la JDAM estándar alcanza unos 25 kilómetros; la JDAM-ER planeadora, unos 75; la JDAM-LR motorizada, más de 550. La progresión representa un salto de veinte veces el alcance original, manteniendo la misma filosofía de bajo coste y producción en masa.El contexto estratégico es claro. En un hipotético conflicto en el Pacífico occidental, las fuerzas estadounidenses necesitarían lanzar miles de municiones de precisión contra objetivos dispersos en un área enorme. Los misiles de crucero de alta gama son demasiado caros y escasos para esa demanda. La JDAM-LR ofrece una alternativa creíble: no tan sofisticada, pero producible en cantidades que un arsenal de JASSM jamás alcanzaría.