En una de sus visitas a su sastre habitual, Joan Miró le pidió al artesano que le confeccionase un traje con un bolsillo interior específico donde él pudiese colocar un pequeño objeto que conservase un olor familiar y pudiese llevar siempre consigo. De esta manera, estuviera donde estuviera, tendría el calor de su hogar dentro suyo y no se sentiría nunca solo o perdido. La mera mención de esta anécdota a la artista francocanadiense Kapwani Kiwanga le despertó al instante su imaginación y le inspiró una pieza completamente nueva, que ahora es una de las obras centrales en la primera retrospectiva de su obra en España, que se podrá ver hasta el 13 de septiembre en la Fundación Joan Miró... Ver Más