JBL cumple 80 años y lo ha celebrado con un evento internacional al que hemos sido invitados para conocer, desde dentro, cómo se construye una de las marcas de audio más icónicas del último siglo. Una oportunidad poco habitual para ir más allá del producto y asomarnos a la trastienda real de la firma estadounidense.Fundada oficialmente en 1946, su legado comenzó un poco antes antes, cuando en 1927 James Bullough Lansing (aka JBL) creó un driver para las radios de la época. A partir de ahí, con el mítico D130, fue donde comenzó a escribirse una historia que hoy la marca ha reconstruido en su campus de Northridge, en Los Ángeles.Ese ha sido precisamente el eje del viaje. Un recorrido que nos ha llevado desde la JBL Playback Gallery, hasta los laboratorios de I+D de HARMAN, pasando por escenarios tan singulares como el BMO Stadium o estudios de grabación como Larrabee. Es decir, del pasado al presente, y del concepto a la aplicación práctica: cómo suena un altavoz, cómo se prueba y, sobre todo, cómo acaba formando parte de experiencias tan distintas como un concierto o la producción de un disco.Adicionalmente, JBL ha puesto en marcha varios contenidos especiales con motivo del aniversario, como una revista digital disponible por tiempo limitado y una colaboración con el podcast Audio Talks de Harman. Una forma de extender la celebración más allá del propio evento y abrirla a cualquier persona que quiera asomarse, aunque sea a distancia, a estas ocho décadas de historia.Visitando la JBL Playback Gallery: décadas de decibelios que hacen las delicias de los amantes de los altavocesLa JBL Playback Gallery es un espacio conmemorativo específicamente creado para celebrar el 80 aniversario de la marca. Funciona como una suerte de museo para profesionales y medios (honestamente, es una pena que no esté abierto al público convencional) y nos permite conocer la historia de JBL a través de sus altavoces más icónicos, buena parte de ellos enfocados a usuarios domésticos y música en directo.Algunos de los equipos HiFi de JBL más populares de estos últimos años / Fotografía de Dídac DalmasesPara ello, JBL ha recreado lo que podríamos llamar algo así como "los salones de la época", un auténtico viaje en el tiempo que nos permite conocer más a fondo el recorrido de la marca. Hay un centenar de modelos expuestos, todos originales y, algunos de ellos incluso piezas de colección restauradas únicas en el mundo. Un trabajo impresionante que ha necesitado un año entero para ser diseñado y curado.La exposición comienza con los orígenes de la marca. En una de las primeras vitrinas encontramos una radio Jackson Bell 63 que integra uno de los primeros drivers desarrollados por James Bullough Lansing a finales de los años 20. Es, en cierto modo, el punto cero de todo lo que vendría después: el momento en el que empieza a tomar forma esa obsesión por el sonido que acabaría definiendo a la compañía.A partir de ahí, el recorrido avanza hacia 1946 con el ya mencionado JBL D130, el componente que marcó el nacimiento oficial de JBL. No era un altavoz cualquiera. Su versatilidad permitió que se utilizara tanto en salas de cine como en equipos domésticos o incluso en amplificadores de guitarra, lo que da una idea bastante clara del papel que empezó a jugar la marca en distintos ámbitos del audio.En los años 50 la personalización del audio era otra cosa / Fotografía de Dídac DalmasesEl siguiente salto nos lleva directamente a la era dorada de la alta fidelidad, donde JBL empieza a construir su leyenda en el entorno doméstico. Modelos como el JBL Hartsfield, considerado uno de los mayores exponentes del sonido monofónico, o el icónico JBL Paragon, primer sistema estéreo de la marca, reflejan una época en la que el audio empezaba a convertirse en una experiencia en sí misma dentro del hogar. Este último destaca por su diseño y complejidad técnica y también por su exclusividad: se fabricaron en torno a mil unidades, y llegó a estar presente en espacios tan simbólicos como la Casa Blanca. En esa época, por cierto, la compra de altavoces para el hogar era muy distinta a hoy en día, y es que el cliente elegía primero el mueble que mejor combinaba con su casa (incluso el tipo de madera) y luego seleccionaba individualmente qué componentes quería instalar dentro.La galería también deja espacio para detalles menos evidentes, pero igualmente importantes, como el origen del logo de JBL, diseñado en los años 60 por Arnold Wolf: tardó dos años en entregarlo (lo acabó en diciembre de 1966) y cobró 700 dólares de la época. El JBL L100 sin (izquierda) y con (derecha) cubierta. Lanzado en la década de los 70, es uno de los altavoces más icónicos de JBL / Fotografía de Dídac DalmasesEntrados ya en los años 70, la exposición pone el foco en uno de los mayores éxitos comerciales de JBL: el JBL L100, que llegó a vender 150.000 parejas de unidades en esa década. Su reconocible rejilla Quadrex, disponible en colores tan llamativos como el naranja, lo convirtió en un icono cultural más allá del propio sonido. No solo fue un superventas, sino que acabó formando parte del imaginario colectivo gracias a su aparición en campañas publicitarias que marcaron toda una época.El tramo final del recorrido conecta directamente con el presente. Aquí aparecen las grandes series modernas, muchas de ellas bautizadas con nombres de montañas del Himalaya: Everest (desarrollado originalmente solo para Japón), K2, Pumori, Makalu... Y, junto a ellas, la evolución hacia un audio mucho más accesible y cotidiano, representado por productos como el JBL Flip (¡el primero se lanzó hace ya 14 años!) o los actuales JBL Tour Pro 3, donde entran en juego conceptos como la conectividad, la personalización o incluso IA aplicada al sonido.También hay espacio para innumerables modelos Bluetooth / Fotografía de Dídac DalmasesAdemás, el recorrido también pone en valor el papel de JBL en la industria musical profesional. Desde sistemas pioneros como el Lansing Iconic, considerado uno de los primeros monitores de estudio, hasta su presencia en la producción de discos que forman parte de la historia reciente de la música. En conjunto, la JBL Playback Gallery funciona como algo más que una simple exposición de producto. Es, sobre todo, una forma de entender cómo ha evolucionado nuestra relación con el audio a lo largo de casi un siglo. Desde aquellas primeras radios hasta los dispositivos actuales, el recorrido deja una idea bastante clara: el sonido no solo ha cambiado en lo técnico, sino también en la manera en la que lo integramos en nuestra vida diaria. Y en ese camino, JBL ha estado presente en más momentos de los que probablemente imaginamos.Así nacen "los cacharros": nos asomamos al laboratorio de audio de HARMANTras repasar la historia de JBL, nos asentamos en el presente con otra interesantísima visita, esta vez al laboratorio de audio de HARMAN, que se encuentra en el edificio contiguo. JBL es una de las marcas de HARMAN, compañía que a su vez pertenece a Samsung / Fotografía de Dídac DalmasesEn estas instalaciones, en las que trabajan docenas de técnicos, se desarrollan y prueban todos los prototipos de las distintas soluciones de audio de HARMAN y, en este caso particular, de JBL. Cuando un producto recibe el okey definitivo, pasa entonces a producción en serie y, posteriormente, a su distribución global. Del mismo modo, estos laboratorios no solo sirven para dar forma a nuevos dispositivos, sino también para perfeccionar los ya existentes y explorar soluciones a retos relacionados con el sonido.En general, la visita es algo así como una mezcla de ingeniería extrema, tecnología de vanguardia y procesos científicos rigurosos, todo para garantizar al usuario la mejor calidad de sonido en cualquier circunstancia. En este sentido, una de las zonas que más impresiona es "el búnker" (así lo llaman internamente), un laboratorio de potencia donde los altavoces suenan al máximo de sus capacidades durante varios días. Allí hay varios racks de amplificación capaces de generar más de 2 megavatios de potencia, todo ello en una habitación de cemento en la que, día y noche, retumban 180 decibelios.El ruido en esta estancia es ensordecedor / Fotografía de Dídac DalmasesSeguimos el recorrido atravesando innumerables talleres, salas de prueba y estudios de todo tipo y yo no puedo evitar pensar lo mucho que habría disfrutado mi compi Sergio Agudo. Cada estancia está pensada para experimentar con los diferentes productos de la marca: tenemos una sala dedicada a JBL Pro, otra para trastear con la producción musical, otra para imprimir prototipos en 3D sobre la marcha... El recorrido es, en el buen sentido, agotador. Aquí destacaría la llamada Flux Room, una enorme habitación dedicada íntegramente al desarrollo y prueba de tecnologías de audio inmersivo. Es un laboratorio donde los ingenieros prueban nuevos algoritmos, funciones de software y permiten que los usuarios experimenten de primera mano las bondades del audio espacial. Esto se hace a través de SPAT Revolution, un software gratuito que permite "espacializar" el audio a través de una mezcla sonora basada en objetos. Llevado a la vida real, permite a prácticamente cualquier usuario, diseñar experiencias de sonido tridimensionales sin demasiado esfuerzo, algo interesante para videoarte, exposiciones o simplemente, pasar el rato. Algo parecido ocurre con el laboratorio M2, una sala de producción con una matriz de 25 altavoces diseñada para escuchar la música tal y como su creador la concibió.Por otra parte, también hay espacio para las pruebas de resistencia, las cuales son las que más divierten a las visitas. A fin de cuentas, ¿a quién no le gusta una buena prensa hidráulica? En este sentido, nos explican que JBL aplica a todos sus productos un estándar de seguridad 4 a 1, superior a cualquier norma. Esto es: si un marco para colgar altavoces está diseñado para soportar 300 kilos, debe ser capaz de aguantar, como poco, 1200 kilos. Terminamos la visita con un clásico de las marcas de audio: la cámara anecoica. Casi como si de una atracción turística se tratara, siempre resulta curioso meterse en una de estas habitaciones a, literalmente, escucharse las tripas.Interior de una de las cámaras anecoicas que Harman emplea para realizar mediciones de sonido / Fotografía de Dídac DalmasesEn este caso, desde HARMAN y JBL emplean sus cámaras anecoicas para medir con precisión la intensidad y los matices del sonido, tanto en el producto final como en los distintos prototipos con los que van trabajando. En ellas el sonido no rebota en ningún sitio, por lo que es más fácil detectar cualquier imperfección. Por cierto, por si te lo estás preguntando, las paredes no son de gomespuma sino de lana de fibra de vidrio, y si te fijas, verás que el suelo es una rejilla, ya que por debajo hay... efectivamente, más fibra de vidrio.De paseo con JBL: visita al BMO Stadium y a los Larrabee StudiosSalimos de Northridge para conocer a dos partners cuidadosamente escogidos por la marca, los cuales sintetizan muy bien la filosofía que JBL ha mantenido durante sus 80 años de historia. El primero de ellos es el BMO Stadium, el estadio hogar de Los Angeles Football Club pero también punto de encuentro para públicos de lo más variopintos: desde fans de los videojuegos hasta metaleros. Y es que este estadio con capacidad para 22.000 espectadores, además de estar completamente sonorizado por HARMAN y JBL, acoge eventos de todo tipo. Desde reuniones de negocios en sus innumerables salas VIP hasta conciertos de rock (mismamente, Iron Maiden va este septiembre), combates de boxeo, torneos de eSports y, cómo no, partidos de fútbol.El BMO Stadium tiene capacidad para 22.000 espectadores / Fotografía de Dídac DalmasesTal y como nos contó el Jefe de Ingeniería de Los Angeles Football Club, Mark Austin, el estadio da para mucho. Al haberse inaugurado en 2018, funciona bajo los cánones del entretenimiento contemporáneo, donde absolutamente todo está pensado para el showtime. Iluminación, cámaras, pantallas y, por supuesto, altavoces. Y justo aquí es donde entra en acción JBL, con la inclusión de más de 400 equipos repartidos a lo largo y ancho del estadio. Y la verdad, tengo que decir que resulta bastante increíble ver el nivel de detalle en el montaje y la colocación de dichos altavoces. Los hay en gradas (lógico) pero también en salas VIP, pasillos y escaleras, baños e incluso ocultos tras la pared. Hay una combinación de altavoces clásicos y profesionales, los cuales han sido ubicados en base a un diseño sonoro extremadamente minucioso. El objetivo aquí es crear múltiples ambientes sonoros adaptados a un espacio y una situación concretos. Por ejemplo, hay altavoces escondidos para crear un ambiente tipo museo o catedral en el hall del estadio y, al mismo tiempo, montajes mucho más completos y potentes para, llegado el caso, desatar "la tormenta". Lo mejor es que, independientemente del habitual control técnico, todo el comportamiento de los altavoces puede controlarse de forma individual desde el ordenador portátil del mandamás. Uno de los muchos altavoces JBL instalados en el BMO Stadium / Fotografía de Dídac DalmasesEn cualquier caso, para mí lo interesante está en comprobar cómo el sonido ha ido ganando protagonismo: se empezó con cifras y especificaciones, y se acabó con una planificación e instalación que han sido pulidas hasta el extremo. Más que tratar de que "se oiga", se busca construir una atmósfera, guiar al público o reforzar la emoción de algo que está sucediendo.Por la tarde, tras la visita al estadio, pudimos acercarnos a los Larrabee Studios en los que sus paredes, a diferencia de lo que ocurría en el BMO Stadium, no ocultan altavoces de JBL sino las firmas de cientos de artistas icónicos. U2, Foo Fighters, Miley Cyrus, The 1975, Adele, Metallica, Enrique Iglesias, 2PAC, Justin Timberlake, The Cure, Shakira, Mariah Carey, Linkin Park, Dr. Dre... La lista no tiene fin. Eso sí, a pesar del tsunami de nombres, la dirección de los estudios nos deja claro que el que dejó la mayor huella fue Michael Jackson, precisamente porque allí se gestó y se grabó "Dangerous", el octavo álbum de estudio del rey del pop. Este hecho, ocurrido en 1991, supuso un antes y un después en la historia de los Larrabee Studios que, a partir de ahí, pasaría ya a competir en las grandes ligas. Desde entonces, sus productores no han hecho más que acumular Grammys (lo digo literalmente: un rincón de los estudios albergaba varias cajas de cartón con docenas de premios) y citas en sus agendas. Y justo aquí, en "el medio y medio" de este éxito, es donde JBL aparece como un proveedor tecnológico clave. Aquí su papel no es tan visible como en el estadio, pero sí ha sido constante a lo largo del tiempo, acompañando muchos de los procesos creativos ahí desarrollados.Uno de los muchos estudios de sonido disponibles en Larrabee Studios / Fotografía de Dídac DalmasesSegún nos contaron desde Larrabee Studios, hay artistas que demandan específicamente equipos de JBL para trabajar, por lo que los estudios deben mantener cierto stock siempre disponible. Aparte de los monitores de campo cercano (near field monitors), también cuentan con soluciones de escucha más completas para las distintas fases de la producción, desde la mezcla hasta el mastering, donde la referencia sonora cambia y se vuelve todavía más exigente.A diferencia de lo que ocurre en el BMO Stadium, donde el objetivo es llenar el espacio, aquí todo gira en torno al detalle. A escuchar lo que hay en la pista, sin adornos. A detectar imperfecciones. Estamos en un lugar quirúrgico. Y quizá por eso resulta tan interesante comprobar cómo conviven ambos mundos, el del directo radical y masivo con el del estudio, con una concepción del sonido más íntima y artesanal. Dos caras de una misma moneda que ayudan a entender que el sonido se construye primero y se disfruta después.Llegan novedades interesantes para los usuarios Más allá del mensaje corporativo, JBL ha querido aprovechar el aniversario para presentar también dos novedades relacionadas con el segmento de los auriculares Bluetooth, y más concretamente con sus dos principales caballos de batalla, los JBL Tour ONE M3 y los JBL Tour PRO 3.Se trata de dos productos tope de gama que JBL ha querido mejorar tras escuchar el feedback de los usuarios, algo que, como bien reconoce Mikael Herje, Director Global de la División de Auriculares, es una de las prioridades de la marca. Este proceso de escucha es lo que impulsa, en su opinión, el salto "de lo bueno a lo excelente".Así, en el caso de los JBL Tour ONE M3 tenemos una actualización de software que reajustará por completo el perfil de audio que los cascos reproducen. No se trata de una simple ecualización, sino de algo un poco más profundo. Lo que JBL ha hecho aquí ha sido adaptar la llamada curva Harman a sus cascos tope de gama, un cambio para el que han tirado de lo que ellos llaman "golden ears". Básicamente, JBL emplea paneles de escucha compuestos por personas que han pasado un proceso de formación técnica que les capacita para detectar ciertos matices en el sonido. Según explicó Sharon Peng, Vicepresidente de Harman responsable de Ingeniería Global y Audio Labs, en su presentación, estos oyentes entrenados realizan audiciones repetidas para asegurarse de que el sonido tenga la firma de JBL, es decir, que sea potente, dinámico y equilibrado.Además, la percepción subjetiva de estos oyentes se complementa con una validación externa que parte de una base algo más técnica. Para ello, JBL recurre a socios externos independientes como Sense Lab, que realizan por igual pruebas de doble ciego tanto con expertos en audio como con consumidores convencionales. Después, este laboratorio emite una serie de informes especializados que JBL también tendrá en cuenta para la afinación final. Como bien explicaron en su presentación Sharon Peng y Mikael Herje, no es cuestión de reinventar la rueda, sino de más bien "afilar la hoja de un cuchillo". El sonido de los Tour ONE ya era bueno, solo era cuestión de refinar la curva de audio para adaptarla aún más al consumidor. Obviamente, es difícil describir un cambio tan sutil en un texto escrito, pero la idea es reforzar las frecuencias medias y aportar un punto de claridad a las voces. Los instrumentos deberían sonar más reales y los bajos algo más refinados, creando en conjunto una escena sonora más natural y que mantenga el "ADN de JBL".Sharon Peng y Mikael Herje presentando las actualizaciones de los JBL Tour ONE M3 y Tour PRO 3 / Fotografía de Dídac DalmasesPor otro lado, la otra gran novedad la tenemos en el software del estuche cargador de los JBL Tour PRO 3. Esta característica, inaugurada en 2022 con los JBL Tour PRO 2, es ya un habitual de la gama alta de auriculares TWS de JBL y, para bien o para mal, lo cierto es que no era perfecta. Por supuesto, no estamos hablando de una funcionalidad experimental o incompleta, pero sí que es cierto que para muchos usuarios era un simple extra, una especie de diferencial que, como si de un alioli se tratara, no terminaba de ligar con el resto del producto. Quizás por eso JBL le ha dado una pensada al invento. Lo más importante es que la interfaz de usuario ha sido rediseñada al completo, por lo que moverse por el sistema es ahora más fácil que nunca. Los iconos y el texto tienen un diseño más amigable, se puede navegar vertical y horizontalmente, se aumentan las posibilidades de personalización y, en general, todo resulta mucho más intuitivo. La mala noticia es que esta actualización solo llega a los JBL Tour PRO 3, por lo que si tienes unos Tour PRO 2 o incluso unos JBL Live Flex 3, que también tienen un estuche con pantallita, te quedarás fuera por una simple cuestión de memoria, y es que son modelos que no soportan las exigencias del nuevo software.Ahora bien, la buena noticia es que, aparte de esta renovación, los JBL Tour PRO 3 recibirán asimismo la actualización de la curva de sonido. Aunque, como es lógico, no se apreciará igual que en los JBL Tour ONE M3, vamos a tener la misma mejora en el audio.Los JBL Tour ONE M3 estarán disponibles en este verde metalizado con detalles cromados / Fotografía de Dídac DalmasesEn ambos casos, tanto en los JBL Tour PRO 3 como en los Tour ONE M3, las mejoras llegarán vía actualización de software, la cual debería estar ya en marcha. A comentar también que el lavado de cara de la interfaz llegará igualmente al Smart TX que acompaña a los JBL Tour ONE M3, los cuales, por cierto, recibirán también un nuevo color verde.Charlamos con Mikael Herje sobre la evolución, que no revolución, de los auriculares de JBLUna de las ventajas de acudir a este tipo de eventos es que el acceso a las personas que trabajan en la trastienda de la marca es total. En ese sentido, tuve la oportunidad de sentarme unos minutos con Mikael Herje, Director Global de la División de Auriculares, para charlar sobre el presente y el futuro de la marca. Sobre este último, Mikael tiene claro que no veremos nada del otro mundo: "el futuro... creo que lo estás viendo ahora". Lo que sí podemos esperar son "matices de lo que vemos hoy". Según apunta, en materia de auriculares la marca se dirige a una etapa de refinamiento, con pequeñas evoluciones y cambios en las diferentes categorías y mercados en los que opera JBL. Por lo que cuenta, los tiros irán hacia "la manera en la que el consumidor interactúa con el producto, pero también con el audio". Y en ese camino de evolución y progresión, hay un factor clave que para muchos usuarios pasa desapercibido: la relación de JBL con su matriz. No podemos olvidar que JBL forma parte de HARMAN, y esta a su vez pertenece a un gigante como Samsung. Esta situación permite a JBL crear productos tan globales como los de la marca coreana: "No queremos limitarnos a una sola plataforma (...) No fabricamos ecosistemas, fabricamos productos que funcionan con cada ecosistema en los términos que podemos. Creo que esta es una de nuestras mayores fortalezas".Aunque la exposición está centrada en altavoces, también encontramos pequeños espacios con algunos de los cascos más conocidos de la marca / Fotografía de Dídac DalmasesEsa visión tan aperturista llega, cómo no, al catálogo de auriculares de la marca, donde la clave para Mikael Herje es que el usuario disponga de opciones suficientes para así poder elegir en función de sus necesidades: "Queremos ser la marca que te ofrece esa opción". Y si por lo que sea seguimos la recomendación de los más audiófilos (y del propio Mikael), que es la de usar distintos auriculares para distintas situaciones, JBL también tiene un mensaje para nosotros: "Queremos decirte que tienes uno para deportes, uno para sonido abierto, uno para viajar y luego tú eliges basándote en lo que prefieras".Ahora bien, dentro de esa enorme oferta, el directivo de JBL identifica una tendencia importante en los auriculares de sonido abierto (open sound), un nicho en el que la marca se está afianzando desde hace muy poco con los JBL Soundgear Clips y los JBL Sense PRO. Lo mismo que en la personalización del audio, una funcionalidad que cada vez valoran más los usuarios, especialmente los jóvenes: "Vemos mucho eso con los consumidores jóvenes, que realmente quieren hacer «suyos» los auriculares, como diciendo «este es el sonido que me gusta, quiero ajustarlo todo». Y creo que ese es un gran camino a seguir".Desde JBL han notado también un creciente interés por los auriculares con cable: "hemos visto las tendencias y nos parece genial ver que el cable está de vuelta. Le damos la bienvenida". Lo dice el responsable de auriculares de la segunda marca más grande del mundo en auriculares con cable, claro está. Aún así, tienen claro que "se trata de una moda" y que, al menos en este caso concreto, "la gente busca ese aspecto cool que da lo nuevo". Y más aún si podemos acompañarlo de ciertos elementos de personalización, como por ejemplo el color del cable.Por último, e hilando con las novedades presentadas en los JBL Tour ONE M3 y Tour PRO 3, es curioso descubrir cómo la marca decide qué productos actualizar, algo que lleva a cabo a través de un minucioso proceso de escucha: "Miramos el feedback de los consumidores a través de las reseñas (como las reseñas de clientes o el feedback en las tiendas). Hacemos grupos de trabajo donde se selecciona a ciertos usuarios para que den su opinión y prueben diferentes cosas. También tenemos grupos de prueba internos que testean diferentes cosas. Todos estos elementos alimentan lo que vamos a hacer y los cambios que realizamos". Este proceso, que es más un protocolo, está abierto a todos los productos de la marca y deja bastante clara la filosofía de JBL a la hora de evolucionar sus productos: no se trata solo de lanzar hardware nuevo cada año, sino de mantener vivo lo que ya está en el mercado, afinándolo a partir de datos reales, pruebas internas y, sobre todo, la experiencia de los propios usuarios. Y quizá aquí es donde todo encaja mejor con el contexto del aniversario. Porque celebrar 80 años de historia no va tanto de mirar al pasado como de entender las razones por las que una marca es capaz de seguir adaptándose sin perder su identidad, algo que, viendo la salud con la que sopla las velas, JBL ha sabido hacer a la perfección..image img { width: 100% !important; height: auto !important; }.embed-error { padding: 1rem; background-color: #ffebee; border-left: 4px solid #d32f2f; margin: 1rem 0; }.embed-error p { margin: 0 !important; color: #d32f2f !important; }